(Agencias)
Científicos y organismos meteorológicos internacionales confirmaron el inicio del fenómeno climático conocido como El Niño, un evento natural que se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y que puede alterar los patrones climáticos en gran parte del planeta.
Los expertos advirtieron que este fenómeno podría provocar un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos, incluyendo olas de calor, sequías prolongadas, incendios forestales, lluvias torrenciales e inundaciones en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con especialistas en climatología, El Niño modifica la circulación atmosférica global, generando cambios significativos en las temperaturas y en la distribución de las precipitaciones. Algunas zonas podrían enfrentar condiciones más secas de lo habitual, mientras que otras registrarían lluvias por encima de los promedios históricos.
En América Latina, los efectos podrían sentirse de manera desigual. Mientras algunos países del sur del continente podrían experimentar precipitaciones intensas, otras regiones enfrentarían temperaturas elevadas y una reducción en la disponibilidad de agua, con impactos en la agricultura, la ganadería y el abastecimiento para la población.
Los científicos señalaron que la llegada de El Niño ocurre en un contexto marcado por el calentamiento global, lo que podría amplificar sus efectos y provocar nuevos récords de temperatura a nivel mundial. Esta combinación genera preocupación entre especialistas y autoridades encargadas de la gestión de riesgos.
Ante este escenario, organismos internacionales hicieron un llamado a los gobiernos para fortalecer las medidas de prevención, monitoreo y respuesta ante posibles desastres naturales, así como a la población para mantenerse informada sobre las condiciones meteorológicas y seguir las recomendaciones de protección civil.
Los expertos coincidieron en que, aunque El Niño es un fenómeno recurrente, sus efectos pueden variar en intensidad, por lo que será fundamental vigilar su evolución durante los próximos meses para anticipar impactos y reducir riesgos para las comunidades más vulnerables.





