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Qué extrañas pistas de nuestra civilización hallará quien explore la Tierra cuando ya no existamos

  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura



(Agencias)


Fragmentos de un mineral llamado pirita de hierro hallados donde eran raros y una fina capa de arcilla de color rojo, junto con mucho trabajo, investigación y conocimiento acumulado, recientemente cambiaron el eje cronológico de la evolución humana.


Los hallazgos revelaron que uno de los momentos fundamentales de nuestra historia, aquel en el que aprendimos a controlar el fuego, ocurrió 350.000 años antes de lo que se pensaba.


El descubrimiento nos recuerda que, con el paso del tiempo, hasta lo crucial puede extraviarse, y es una muestra de cómo los rastros que quedan son a veces la única esperanza de que en el futuro se pueda imaginar lo que fue.


¿Qué quedará de nuestra civilización cuando ya no existamos?


Si, como hacen los científicos ahora, algún ser del futuro lejano explorara la Tierra, ¿cómo podría saber que estuvimos aquí?


Inspirado por el famoso poema de Percy Bysshe Shelley "Ozymandias", que llama a reflexionar cómo hasta lo más magnífico y colosal es insignificante ante el fluir irrefrenable del tiempo.


De los dinosaurios, por ejemplo, hemos encontrado fósiles, aunque se extinguieron hace unos 65 millones de años tras vivir en la Tierra durante unos 165 millones de años... ¿habrá oportunidad de que hallen fósiles nuestros?


"El problema con los fósiles es que la mayoría de las cosas no se fosilizan; solo una pequeña fracción de la vida terrestre se ha fosilizado", señala el astrofísico Adam Frank, de la Universidad de Rochester, en EE.UU.


Efectivamente, se estima que menos de una décima parte del 1% de todas las especies que han vivido se han convertido en fósiles.


Aún más bajas son las posibilidades de que, así algunos nos convirtamos en fósiles, nos encuentren.


Sin embargo, no es imposible, apunta Paul Davis, curador de geología en el Museo de Lyme Regis, en la Costa Jurásica inglesa.


"Los fósiles pasan por un proceso de transformación de ser vivo a, en esencia, piedra.


"Los huesos o las conchas se van modificando lentamente, a través de millones de años de agua, productos químicos y minerales fluyendo a través de los sedimentos y rocas en los que están incrustados".


Los humanos, agrega, tenemos a nuestro favor el contar con partes duras, como los huesos y los dientes.

 
 
 

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