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Putin, y Jinping, intercambian opiniones sobre su relación con EE.UU.

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    MONITOR
  • hace 13 horas
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(Agencias)


Pekín ha activado su diplomacia telefónica con Moscú y Washington. Apenas un par de horas después de terminar una videollamada con el líder ruso Vladimir Putin, el presidente chino, Xi Jinping, descolgó de nuevo el teléfono el miércoles para hablar esta vez con el presidente estadounidense, Donald Trump.


Esta secuencia de sincronía estratégica -tan poco habitual en uno de los momentos más delicados del escenario internacional-, dibuja a Pekín situándose deliberadamente en el centro de un triángulo de poder marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones estratégicas en Asia-Pacífico y la pugna por el liderazgo global.


En un mensaje publicado en su red social Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que la relación entre Estados Unidos y China, así como su vínculo personal con Xi Jinping, atraviesan un momento "extremadamente bueno".


Trump describió la conversación como "larga y profunda" y detalló que durante la llamada se trataron "muchos asuntos importantes", entre ellos el comercio y la defensa, así como su próximo viaje a China previsto para abril, un desplazamiento que dijo esperar "con ansias". También figuraron en la agenda cuestiones de alto calado geopolítico, como Taiwan, la guerra entre Rusia y Ucrania y la situación en Irán.


En la conversación entre el líder ruso y el chino, Putin definió la relación con el gigante asiático como un "factor estabilizador en tiempos turbulentos a nivel mundial", remarcando que "la alianza integral y la interacción estratégica entre Rusia y China son ejemplares".


Xi, por su parte, mencionó el salto cualitativo de la cooperación bilateral. "Hemos llevado nuestra cooperación a un nuevo nivel", aseguró, enmarcando esa relación en un objetivo más amplio: impulsar un sistema de gobernanza global "más justo y equitativo" dentro de un orden mundial multipolar, una fórmula habitual del discurso diplomático de Pekín frente a la hegemonía estadounidense.


El comunicado difundido por Pekín de la llamada entre Xi y Trump destaca sobre todo que el líder chino subrayó que la cuestión de Taiwan constituye el asunto "más importante" en las relaciones entre China y Estados Unidos. Xi recalcó que la isla forma parte del territorio chino y dejó claro que Pekín no permitirá en ningún caso su separación. El presidente chino pidió a Washington que gestione las ventas de armas a Taipei con "extrema cautela".


Pekín considera a Taiwan parte inalienable de China y no descarta el uso de la fuerza para lograr la "reunificación" si lo considera necesario. La mayoría de los países, incluido EEUU, no reconoce a Taiwan como una nación independiente; sin embargo, Washington mantiene su compromiso de suministrarle armamento.


De acuerdo con el comunicado chino, Trump afirmó que "comprende y valora las preocupaciones de China en torno a Taiwan" y manifestó su disposición a mantener la comunicación con Pekín. Además, Trump describió la relación entre EEUU y China como la relación bilateral "más importante del mundo.


En el plano económico, el republicano comentó en su red social que había hablado con Xi sobre la compra por parte de China de petróleo y gas estadounidenses y el compromiso de Pekín de incrementar la adquisición de productos agrícolas de EEUU. Según Trump, China planea aumentar en 20 millones de toneladas la compra de soja estadounidense durante esta temporada.


El cruce de llamadas coincidió con la reunión de funcionarios rusos, ucranianos y estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos para mantener conversaciones sobre la posibilidad de un alto el fuego en Ucrania. Unas negociaciones de paz que llegaban después de que Rusia rompiera la tregua con ataque masivo a la red eléctrica ucraniana.


En un mundo cada vez más fragmentado, China no se presenta como espectadora, sino como actor indispensable. Mientras la Administración Trump ha seguido este año intensificando las amenazas y la presión económica, muchos aliados tradicionales de EEUU están acercándose a China, sobre todo con el propósito de estrechar las relaciones comerciales.


En enero, el primer ministro canadiense, Mark Carney, firmó en un viaje a Pekín la reconciliación de Canadá con el país asiático tras años de crisis diplomáticas. Por la capital china también ha pasado recientemente el irlandés Micheál Martin y el finlandés Petteri Orpo. El último en pisar Pekín fue hace unos días el primer ministro británico, Keir Starmer. Y se espera que el canciller alemán, Friedrich Merz, aterrice en China a finales de este mes.


Además, Xi mantiene intacta su estrecha relación personal con Putin y ha reforzado la asociación estratégica que Pekín y Moscú sellaron poco antes de la invasión rusa de Ucrania. En su videollamada del miércoles, el líder chino dijo a su homólogo ruso que las relaciones entre ambos países necesitan un "gran plan" para continuar profundizando los lazos.


Durante la charla, Putin elogió el comercio energético con el gigante asiático, recordando que Moscú es el principal proveedor de energía de China. El Gobierno de Xi Jinping ha brindado soporte económico al régimen ruso comprando estos últimos años grandes cantidades de petróleo con descuento a pesar de las sanciones de Occidente.


"Nuestra asociación energética es mutuamente beneficiosa y verdaderamente estratégica", subrayó Putin. "Estamos llevando a cabo un diálogo activo sobre energía nuclear pacífica y promoviendo proyectos de alta tecnología, incluso en la industria y la exploración espacial".


Apenas tres días antes de la videollamada entre Putin y Xi, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Sergei Shoigu, viajó a Pekín para reunirse con el ministro de Exteriores chino, Wang Yi.


En ese encuentro, Wang advirtió de que el mundo afronta "el riesgo real de regresar a la ley de la selva" y apeló a la responsabilidad de China y Rusia, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para sostener el multilateralismo y defender "un sistema internacional con la ONU como eje central".


Shoigu, por su parte, destacó que la relación entre Moscú y Pekín "ha resistido los cambios abruptos del escenario internacional" y reafirmó el respaldo ruso a China. Ambos países, señaló, intensificarán su coordinación en foros como Naciones Unidas, la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y los BRICS, con la ambición declarada de avanzar hacia un mundo multipolar y una arquitectura de seguridad euroasiática "indivisible".


La conversación de este miércoles de Xi con Putin y Trump llegó en la víspera de la expiración del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia, el último gran acuerdo vigente de control de armas nucleares entre las dos principales potencias atómicas. En los últimos meses, Trump ha insistido en que Pekín se sume a unas negociaciones trilaterales de desarme con Washington y Moscú. Pero el Gobierno chino ha rechazado la petición.

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