Putin admite que la guerra comenzó por el giro europeo de Ucrania
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(Agencias)
Vladimir Putin dejó una de las admisiones más reveladoras desde el inicio de la guerra en Ucrania al reconocer públicamente que el conflicto comenzó por el acercamiento de Kiev a la Unión Europea.
La declaración, que sorprendió a numerosos analistas internacionales por su crudeza, fue interpretada como la confirmación más clara hasta ahora de que Moscú invadió Ucrania para impedir su salida definitiva de la órbita rusa.
Durante una extensa rueda de prensa tras las celebraciones del Día de la Victoria en Moscú, el mandatario ruso afirmó que “todo empezó con el ingreso o el intento de ingreso de Ucrania en la Unión Europea”, una frase que rápidamente provocó reacciones internacionales y fue interpretada como un reconocimiento implícito de que las verdaderas razones de la guerra fueron geopolíticas y no las justificaciones oficiales esgrimidas por el Kremlin desde 2022.
“Todo esto condujo posteriormente al golpe de Estado, a la historia de Crimea, a la postura de las regiones del sureste de Ucrania y a las operaciones militares”, declaró Putin al explicar la oposición rusa al acuerdo de asociación entre Kiev y Bruselas.
La declaración tuvo un fuerte impacto porque contradice parcialmente la narrativa oficial rusa sostenida durante años, centrada en la “desnazificación” de Ucrania, la defensa de los rusoparlantes del Donbás o la supuesta amenaza militar inmediata de la OTAN.
El exembajador estadounidense en Rusia Michael McFaul reaccionó rápidamente respaldando esa interpretación con un escueto pero contundente “Exactly” (“Exactamente”) en redes sociales, al compartir un análisis de la periodista ucraniana Olena Rohoza, quien afirmó que Putin “admitió la verdadera razón de la guerra”.
La frase llegó además en un momento especialmente delicado para el Kremlin. El tradicional desfile militar del 9 de mayo en la Plaza Roja estuvo marcado por fuertes medidas de seguridad, restricciones de comunicaciones y un formato reducido, sin gran parte del despliegue militar pesado habitual.
Putin negó que la reducción estuviera motivada por temor a ataques ucranianos y aseguró que obedecía a la necesidad de concentrar recursos militares “en la derrota decisiva del enemigo”. Sin embargo, el propio mandatario reconoció que Rusia amenazó a Kiev con “ataques masivos con misiles” si Ucrania intentaba interrumpir las celebraciones.
Más revelador aún fue que el líder ruso admitió haber pedido ayuda diplomática a Estados Unidos, China, India y otros países para evitar una escalada durante el Día de la Victoria.
“Llamamos la atención de la administración estadounidense sobre las posibles consecuencias y les pedimos que hicieran todo lo necesario para garantizar la seguridad de su misión diplomática”, dijo Putin.
Según el presidente ruso, Donald Trump intervino posteriormente proponiendo una extensión del alto el fuego y un intercambio de prisioneros, iniciativa que Moscú aceptó de inmediato.
La escena dejó una imagen muy distinta a la que tradicionalmente intenta proyectar el Kremlin durante la principal festividad patriótica rusa. En lugar de exhibir seguridad absoluta, Moscú apareció obsesionado con prevenir un golpe simbólico ucraniano en pleno corazón político de Rusia.
Mientras tanto, el desgaste de la guerra continúa acumulándose para el Kremlin. Aunque Rusia mantiene capacidad ofensiva y sigue presionando en varios sectores del frente, las pérdidas humanas y materiales han sido enormes tras más de cuatro años de conflicto.
La economía rusa tampoco transmite fortaleza estructural pese a resistir las sanciones occidentales. El país funciona cada vez más como una economía de guerra dependiente del gasto militar, mientras enfrenta inflación persistente, fuga de capital humano y creciente dependencia de China.
En la misma rueda de prensa, Putin insistió además en su tesis de que Occidente utiliza Ucrania “como instrumento” contra Rusia y volvió a acusar a las élites occidentales de haber intentado provocar el colapso del Estado ruso.
“Esperaban una derrota aplastante de Rusia y el colapso de la estatalidad rusa en unos meses. No funcionó”, afirmó.
Sin embargo, sus palabras sobre la Unión Europea fueron las que terminaron dominando la conversación internacional.
Para numerosos observadores, Putin dejó entrever que el verdadero temor del Kremlin nunca fue solamente militar, sino político y estratégico: perder definitivamente el control sobre Ucrania y permitir que una antigua república soviética se integrara plenamente en Europa, construyendo un Estado democrático soberano fuera de la influencia de Moscú.





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