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De apodo escolar a emblema criminal: el origen de “Los Viagras” en Tierra Caliente

  • hace 2 horas
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Foto: Archivo
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(Agencias)


En la región de Tierra Caliente, en Michoacán, uno de los nombres más asociados a la violencia y al control territorial del crimen organizado tiene un origen tan inusual como revelador. El grupo delictivo conocido como Los Viagras no debe su denominación a una estrategia propagandística ni a un código criminal, sino a un apodo juvenil que con el tiempo se transformó en símbolo de poder armado.


El sobrenombre proviene de Carlos Sierra Santana, identificado como uno de los fundadores del grupo, quien durante su infancia en Huetamo era conocido como “El Viagra” por su característico peinado: cabello erguido, fijado con abundante gel. Lo que comenzó como una broma entre compañeros de escuela terminó por convertirse en la identidad de una de las organizaciones criminales más relevantes de la última década en Michoacán.


Antes de su incursión en actividades ilícitas, los hermanos Sierra Santana estaban vinculados a labores del campo y a las peleas de gallos, una práctica arraigada en la región. Este entorno facilitó su contacto con figuras del crimen local y sentó las bases de relaciones que más tarde influirían en su evolución hacia estructuras delictivas.


El surgimiento de Los Viagras como grupo armado se remonta a 2013, en el contexto del auge de las autodefensas comunitarias que emergieron para enfrentar a organizaciones como La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. En localidades como Pinzándaro, municipio de Buenavista, los Sierra Santana se presentaron inicialmente como una guardia civil. Sin embargo, con el paso del tiempo, su papel cambió.


Diversos informes señalan que, pese a su discurso de defensa comunitaria, el grupo mantuvo vínculos con líderes criminales, lo que marcó su transición hacia el crimen organizado. Durante los años siguientes, y en medio de estrategias de seguridad impulsadas por autoridades federales, estas agrupaciones se consolidaron, en algunos casos, como fuerzas con poder propio.


Tras la muerte de Carlos Sierra Santana en 2017, el liderazgo recayó en su hermano Nicolás Sierra Santana, alias “El Gordo”, identificado como uno de los principales objetivos de las autoridades. Bajo su mando, la organización amplió su influencia en municipios clave como Apatzingán, Buenavista y Tepalcatepec.


La trayectoria del grupo también ha estado marcada por alianzas cambiantes. Los Viagras formaron parte de Cárteles Unidos, bloque que integró a distintas organizaciones con el objetivo de frenar el avance del Cártel Jalisco Nueva Generación. No obstante, estas coaliciones han sido inestables, reflejando la constante reconfiguración del mapa criminal en Michoacán.


Actualmente, la organización es señalada por su participación en actividades como extorsión, producción de metanfetaminas y control de rutas de trasiego, además de su implicación en enfrentamientos armados y bloqueos carreteros.


La historia de Los Viagras ilustra cómo, en contextos de violencia estructural, elementos cotidianos pueden adquirir significados distintos. Un apodo surgido en la infancia terminó por nombrar a un grupo que hoy forma parte central de la dinámica delictiva en Tierra Caliente, evidenciando la compleja transformación de actores locales en protagonistas del crimen organizado.

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