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Cometa 3I/ATLAS comenzó a liberar agua y compuestos orgánicos

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    MONITOR
  • hace 3 minutos
  • 2 Min. de lectura



(Agencias)


El cometa 3I/ATLAS parecía estar despidiéndose. Después de cruzar el Sistema Solar interior y continuar su viaje de regreso al espacio interestelar, los astrónomos esperaban que su actividad disminuyera poco a poco. Ocurrió exactamente lo contrario.


Nuevas observaciones revelaron que, lejos de apagarse, el cometa incrementó de forma abrupta la liberación de gases y moléculas orgánicas cuando ya se alejaba del Sol. Un comportamiento inesperado incluso para un visitante cósmico que llegó desde fuera de nuestro vecindario estelar.


En sus primeras observaciones, cuando se encontraba entre las órbitas de Júpiter y Marte, el cometa mostraba una actividad sorprendentemente baja. Los instrumentos detectaban sobre todo dióxido de carbono, con señales muy débiles —o inexistentes— de agua, monóxido de carbono y compuestos orgánicos complejos.


Un estudio reciente, liderado por el astrónomo Michael Werner y publicado en arXiv, analizó datos del observatorio espacial SPHEREx de la NASA. Las imágenes infrarrojas mostraron que, semanas después de su máximo acercamiento al Sol, el cometa comenzó a liberar grandes cantidades de gases.


Las emisiones de agua, CO, CO₂, metano y metanol se multiplicaron hasta veinte veces respecto a las mediciones previas. El incremento fue tan marcado que obligó a replantear la estructura interna del objeto.


La explicación más probable es térmica: el calor solar habría penetrado lentamente en capas profundas del núcleo, activando hielos que permanecían intactos desde su formación en otro sistema estelar.


El fenómeno no resulta extraño en cometas del Sistema Solar. A medida que se calientan, primero subliman los compuestos más volátiles y luego materiales más pesados atrapados bajo la superficie.


Lo sorprendente es observar exactamente el mismo patrón en un cuerpo que se formó alrededor de otra estrella. Esto sugiere que los procesos químicos y físicos que dan origen a los cometas podrían ser mucho más universales de lo que se pensaba.


El carácter interestelar de 3I/ATLAS también despertó especulación pública. Algunos plantearon hipótesis artificiales, que fueron rápidamente descartadas por observaciones independientes.


Telescopios como Hubble, James Webb, Gemini South, el Very Large Telescope y múltiples radiotelescopios analizaron el objeto sin encontrar anomalías. Proyectos como Breakthrough Listen, diseñados para buscar tecnofirmas, confirmaron la ausencia total de señales artificiales.


Todo indica que 3I/ATLAS es exactamente lo que parece: un cometa natural que se formó lejos, muy lejos del Sol.


Aunque el objeto ya continúa su viaje hacia el espacio profundo, su breve paso dejó algo valioso. Cada molécula detectada funciona como una cápsula del tiempo, una muestra directa de los materiales que circulan en otros sistemas planetarios.


3I/ATLAS no solo cruzó nuestro cielo. También ofreció una mirada fugaz a cómo se construyen los mundos más allá del Sistema Solar.


Y lo hizo cuando nadie lo esperaba: justo cuando parecía que su historia ya había terminado.

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