Sobreviven artesanos de sombreros de Tlapehuala
- 29 oct 2018
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*Un accesorio que persiste en municipios como Tejupilco y Luvianos.
Tlapuhuala, México. En este poblado, muy cerca del sur mexiquense, son custodios de uno de los accesorios masculinos que distingue desde hace muchos años, a los varones de tierra caliente, desde este lugar hasta los municipios colindantes del Estado de México, entre los que destacan, Tlatlaya, Luvianos y Tejupilco, entre otros.
Los artesanos de este lugar buscan conservar y rescatar sus raíces al seguir elaborando sombreros calentanos de astilla, los que tradicionalmente fabrican a mano y con un bordado fino. Familias de Tlapehuala por generaciones se dedican a la elaboración del sombrero calentano, pero no han podido exportarlos porque la tramitología que se tiene que realizar ante dependencias públicas y sólo lo venden en base en la región.
Algunos pedidos han sido llevados por los mismos paisanos guerrerenses hacia Estados Unidos, quienes para poder pasarlo tiene que pagar un impuesto. Elaborar un sombrero calentano, es un arte y todo un proceso donde participan la cadena productiva de artesanos, pues hay personas que se dedican exclusivamente a diversas actividades del proceso como corte de palma, preparar el material, tejer, a la costura, bordar y a la distribución.
Felipe Maldonado Santiago, de 32 años, ganó en 2015 en la ciudad de Guadalajara, el tercer lugar del Concurso Nacional de Jóvenes Creadores del Arte Popular Mexicano 2015, organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) y la Secretaría de la Juventud.
Este joven, originario de Tlapehuala y profesionista universitario, concursó con más de dos mil artesanos de todo el país y obtuvo el tercer lugar a nivel nacional con la categoría de fibras vegetales.
Felipe tiene una licenciatura en Biología, dice que como pudo terminó su carrera pues combinaba trabajo y estudio. "Tengo una licenciatura pero desafortunadamente no ejercí, a parte de que me gusta esto (la actividad del sombrero), a veces no tenemos la oportunidad de seguir estudiando".
Actualmente su sombrero calentano, que fue elaborado por él y con ayuda de su familia, se encuentra en exhibición en un museo de artesanía en Guadalajara y en espera de que sea vendido. Dice que las personas le preguntan el precio de un sombrero como el que él elaboró, y a veces las personas ríen al escuchar que tiene un costo de 10 mil a 11 mil pesos.
Señaló que a veces no es el costo, sino el trabajo y la calidad del sombrero que fue hecho con palmas selectas y cocido a mano, el cual lleva desde tres hasta seis meses elaborarlo. Felipe dice que tiene la fortuna de que en el taller de sombrerería Palmares de Guerrero ha aprendido de todo, desde la trenza hasta la costura, corte, planchado, engomado, el adornado y realizar la venta.
"Vender es lo mejor del artesano, vender el producto directamente al público y que no haya intermediario", afirmó. Lamentó que no pueden exportar porque son mucho requisitos para ellos, lo que más pueden hacer es venderlo en los eventos donde asisten y organiza Fonaes y Fonart.
"Nos daría mucho gusto poder exportar y tener ya un mejor trabajo no para mi solo sino para toda la comunidad en general..., de aquí que al vender un sombrero estamos generando empleo y haciendo que la cadena productiva del producto de palma pues no termine, continúe con el oficio", puntualizó. Felipe, junto con su familia elaboran sombreros sencillos que consumen en su confección seis horas diarias y hasta tres meses , principalmente si es un sombrero fino y está hecho con fibras vegetales.
Los artesanos de sombreros de Tlapehuala no cuentan con empresas propias, todo lo elaboran en el taller Palmares de Guerrero. De acuerdo a los pedidos que les hacen, son los sombreros que elaboran, desde el más sencillo donde se confeccionan tres docenas a la semana.
"No tenemos empresas, somos artesanos y es un negocio familiar, pero todo lo procesamos y le damos el terminado en los talleres de Palmares de Guerrero". Los sombreros calentanos participan constantemente en eventos culturales promovidos por Fonart, Secretaría de Desarrollo Económico, Instituto Guerrerense de Cultura, DIF Guerrero y Confort.
Señala que en la región de la Tierra Caliente, los hombres, principalmente los campesinos, utilizan el sombrero calentano, hecho de astilla, dos listones negros amarrados hacia atrás y cocido a mano.
El sombrero de astilla hecho a mano, el más económico anda en mil 500 pesos y el más caro está alrededor de 34 mil pesos, pero se debe al trabajo que se realiza, donde más de seis personas durante tres meses elaboran este sombrero considerado fino.




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