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Editorial



Las quejas al interior de la policía adscrita a la Secretaria de Seguridad del Estado de México (SSEM) continúan, de acuerdo con los uniformados, “el horno no está para bollos”, hay mucha inconformidad, dicen que el cambio de “altos mandos” a otras regiones, no ha servido de nada, que la violencia e inseguridad prevalecen, y que ellos continúan trabajando bajo la premisa de la extorsión y la mordida.

En contraparte, la titular de la secretaría, Maribel Cervantes, atribuye ese enojo a la rotación de 16 mil elementos operativos, la cual ha tenido fuertes reacciones, no obstante, el objetivo es que quienes permanezcan en las filas de la policía, lo hagan por convicción.

La realidad es que por ahora, todo el trabajo que existe para unificar a la policía estatal y trabajar de la mano con las policías municipales, aún no es visible. Pese al decálogo en la materia que hace unos meses se puso en marcha, los habitantes de la entidad más grande del país –más de 18 millones-, se sienten “encuerados” frente a la delincuencia. En el sur los ganaderos de Zacazonapan andan enojados por el incremento en el abigeato, en Luvianos los “levantones” son el pan de cada día; en el Valle de Toluca los empresarios piden tregua ante la ola de asaltos; delitos como el robo a transeúnte traen a raya a los peatones; qué decir de los usuarios del transporte público en el Valle de México y de Toluca; en Nezahualcóyotl, Naucalpan y Toluca, hay quienes dicen que los ladrones ya “les va a dar calendario”, de tantas veces que han sido asaltados a bordo de las unidades que brindan servicio, esto pese a que las cifras más recientes señalan una leve disminución en este último delito.

Aún se continúa trabajando, en temas como mejorar el salario de los uniformados a través del nuevo sistema policial. Bajar las cifras delincuenciales es todavía un reto; en el primer semestre (enero-junio 2018), se registraron en Edoméx mil 73 carpetas de investigación por homicidio doloso. De acuerdo con datos reportados la víspera por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ese ilícito creció 5.4% respecto al mismo periodo de 2017; sólo en el municipio de Toluca, se disparó 175%, en tanto que las extorsiones también aumentaron 8.7% y las violaciones en 11.6% a nivel estado.

A decir de los policías, aún prevalece la venta de plazas, el desabasto de gasolina para las unidades, la venta de “seguridad privada” a ciertas empresas o empresarios que cuentan con la simpatía de altos mandos, así como la coacción para que lleven cierta cuota diaria a sus jefes, en tanto que el tema de los aviadores en la dependencia es otra historia. Ante esas afirmaciones, la respuesta de la titular de la secretaría es contundente: “si yo quitara a todos los que tienen señalamientos por corrupción, me quedo casi al 50%”.