(Agencias)
El Zócalo, la plaza central de Ciudad de México, se convirtió en una gigantesca cancha de fútbol en la que más de 9.500 personas se reunieron para marcar el récord Guinness de la ‘Clase de fútbol más multitudinaria del mundo’.
La inmensa y emblemática plaza, cubierta de pasto artificial, se tornó además en una enorme bandera mexicana formada por los participantes, hombres y mujeres de todas las edades, que portaron casacas verdes, blancas y rojas.
El récord que se debía batir era de 1.038 asistentes, y quedó pulverizado por los ciudadanos de uno de los tres países, junto a Estados Unidos y Canadá, que albergarán a mediados de año el Mundial de fútbol que arranca el próximo 11 de junio en la capital mexicana.
«Ingresaron más de 9.500 personas. ¡Son oficialmente asombrosos!», dijo Alfredo Arista, juez de los récords Guinness, al validar la hazaña.
El Zócalo se preparó para batir la marca. Hubo un corto calentamiento para soltar el cuerpo al ritmo de una alegre música antes de arrancar la clase por 35 minutos ininterrumpidos, divididos en seis bloques, uno de los requisitos para validar el récord. «¡Pisa el balón controladito! ¡A tu ritmo!», arengó el instructor del evento desde un templete. «¡Importantísimo, no dejes de moverte!».
Entre los asistentes había aficionados al deporte más popular, mujeres que por primera vez tocaban un balón, niños vestidos como futbolistas y personas con discapacidades físicas.
«Es la primera vez que pateo un balón, pero me está gustando», dijo a la AFP Norma Estrello, de 49 años y quien toca el violonchelo en una orquesta clásica. Cristian Martínez, un oficinista de 36 años, acudió acompañado de su hijo porque, aseguró, llevan el fútbol «en la sangre». Con el Mundial en puerta, «este récord Guinness es algo significativo para el país», comentó.
Además, las notas de «Cielito lindo», melodía con la que desde la tribuna se apoya a la selección de México, inyectaron energía a los miles de improvisados futbolistas. «¡Regálame diez segundos rápido!», pidió el entrenador cuando el reloj finalmente marcó los 35 minutos. «¡Sí se pudo, sí se pudo! ¡México, México!», festejó la multitud.






