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octubre 7, 2026 |
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Satélites revelan la transformación del volcán Krasheninnikov tras siglos de silencio

(Agencias)

El volcán Krasheninnikov, ubicado en la península de Kamchatka, volvió a despertar en 2025 después de casi cinco siglos sin una erupción confirmada. El episodio comenzó el 2 de agosto de 2025, cuando el cono norte registró explosiones de ceniza y se abrió una fisura en su flanco noroccidental por la que comenzó a salir lava.

La actividad llamó especialmente la atención porque el volcán llevaba sin una erupción conocida desde aproximadamente 1550. La actual erupción fue clasificada con un índice de explosividad volcánica VEI 3, y desde su inicio ha combinado episodios explosivos con emisiones continuas de lava.

La tecnología satelital se convirtió en una herramienta fundamental para seguir la evolución del fenómeno. Imágenes obtenidas desde el espacio permitieron detectar anomalías térmicas, observar los flujos de lava y registrar la transformación progresiva de las laderas del volcán, incluso durante periodos en los que las condiciones meteorológicas dificultaban la observación directa.

En septiembre de 2025, imágenes de los satélites Sentinel mostraron anomalías térmicas en el cono norte y sobre dos flujos activos en el flanco oriental. Días después, imágenes comerciales revelaron que las coladas habían avanzado aproximadamente 2.9 kilómetros hacia el noroeste, 2.8 kilómetros hacia el noreste y 3 kilómetros hacia el este-noreste.

La actividad no terminó con las primeras explosiones. Durante noviembre, las imágenes satelitales continuaron mostrando lava avanzando por el flanco oriental, además de nuevas emisiones de ceniza y vapor. Algunas columnas de ceniza llegaron a desplazarse cientos de kilómetros impulsadas por el viento.

El fenómeno se prolongó hasta 2026. En enero, los equipos de vigilancia seguían detectando una importante anomalía térmica diaria y flujos de lava activos en el flanco ENE. Para septiembre de 2026, el flujo de lava continuaba avanzando por el sector oriental del cono norte y persistían emisiones de gases y vapor, algunas con ceniza.

El seguimiento desde el espacio permite a los científicos estudiar cómo cambia un volcán durante una erupción prolongada sin necesidad de acercarse a zonas potencialmente peligrosas. Las imágenes también ayudan a vigilar la extensión de las coladas, identificar nuevas zonas de actividad y evaluar posibles riesgos para la aviación y las áreas cercanas.

Krasheninnikov forma parte del complejo volcánico de Kamchatka, una de las regiones con mayor actividad volcánica del planeta. Su despertar después de siglos de relativa calma ofrece además una oportunidad para estudiar cómo responden los sistemas volcánicos tras largos periodos de reposo.

Mientras la actividad continúa siendo vigilada, el volcán se ha convertido en un impresionante laboratorio natural observado desde la Tierra y desde el espacio: una erupción que comenzó después de siglos de silencio y que sigue dejando nuevas huellas sobre el paisaje de Kamchatka.