Claudia Zavala Martínez
Toluca, México.- Los apagones sin previo aviso y las variaciones de voltaje se han convertido en motivo de inconformidad para habitantes del Estado de México, quienes denuncian que las interrupciones del suministro eléctrico no sólo trastocan sus actividades diarias, sino que también pueden terminar en daños a televisores, refrigeradores, computadoras, lavadoras, hornos de microondas y otros aparatos.
El reclamo de los usuarios va más allá de quedarse varias horas sin electricidad. María de la Luz, una de las personas inconformes, cuestionó la falta de información cuando se presentan las interrupciones y señaló que las familias quedan en incertidumbre al desconocer cuánto tiempo permanecerán sin servicio y si el restablecimiento de la energía puede ocasionar afectaciones en sus equipos.
A esta inconformidad se suma la de Rodolfo Gutiérrez, quien consideró que los usuarios deben tener mayor certeza sobre qué ocurre cuando un aparato deja de funcionar después de un apagón. Para las familias, dijo, reparar o sustituir un electrodoméstico representa un gasto que no siempre pueden asumir, por lo que esperan que exista una respuesta cuando el daño esté relacionado con una alteración del suministro.
Martha Palacios también manifestó su molestia y señaló que los cortes de energía afectan directamente la vida cotidiana de los hogares. La preocupación aumenta cuando, después de que regresa la electricidad, algún aparato presenta fallas o deja de funcionar, sin que el usuario tenga claridad inmediata sobre cómo acreditar el daño y ante quién exigir una solución.
La situación coloca sobre la mesa una pregunta que cada vez más consumidores se hacen: ¿quién se hace responsable cuando un aparato eléctrico se descompone después de una interrupción o una variación de voltaje? La CFE cuenta con un procedimiento para recibir reclamaciones por aparatos dañados, pero la responsabilidad no se determina automáticamente por el hecho de que haya ocurrido un apagón.
De acuerdo con el procedimiento de la empresa, el usuario puede presentar una reclamación cuando considere que una falla imputable al suministro provocó daños en sus equipos. El caso debe ser revisado técnicamente para establecer si existe una relación entre la alteración del servicio y el desperfecto.
Por ello, los usuarios afectados deben reportar inmediatamente el apagón o la variación de voltaje y conservar el número de reporte. Si posteriormente detectan que un aparato dejó de funcionar, es importante documentar el daño, conservar facturas o comprobantes de propiedad y, de ser posible, contar con un diagnóstico técnico antes de realizar una reparación.
El problema, advierten los inconformes, es que para una familia un refrigerador, una televisión o una computadora no son simplemente aparatos: representan bienes adquiridos con años de trabajo y, en algunos casos, herramientas indispensables para estudiar o trabajar. Una falla eléctrica puede convertirse así en un gasto inesperado que impacta directamente la economía del hogar.
Los ciudadanos también reclaman que exista mayor información sobre las causas de los cortes, los tiempos estimados de restablecimiento y los mecanismos para presentar quejas. La exigencia es que el usuario no quede únicamente con el recibo de electricidad por pagar, sino que tenga una vía clara para reclamar cuando considere que el servicio le ocasionó un perjuicio.
Mientras continúan las inconformidades, la recomendación para los consumidores es conservar evidencia de cada incidente: fecha y hora del apagón, duración aproximada, número de reporte ante CFE, fotografías o videos y documentación de los aparatos afectados. Estos elementos pueden resultar fundamentales si se inicia una reclamación.
Para María de la Luz, Rodolfo Gutiérrez y Martha Palacios, el reclamo es sencillo: si el usuario cumple con pagar puntualmente su servicio, también espera recibir un suministro confiable y contar con una respuesta cuando una falla eléctrica termina afectando su patrimonio. La pregunta que permanece entre los afectados es quién asumirá finalmente el costo cuando un apagón deja de ser sólo un corte de luz y se convierte en una pérdida económica.






