septiembre 23, 2026 |
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México crece, pero envejece: la población se acerca a un punto de inflexión

Redacción El Monitor

Ciudad de México.- México todavía no entra en una etapa de reducción de su población, pero la dinámica demográfica del país está cambiando de manera acelerada. El número de habitantes continúa aumentando, aunque a un ritmo cada vez menor, debido principalmente a la caída sostenida de la fecundidad y al aumento de la esperanza de vida.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que en 2026 México registra un crecimiento poblacional de alrededor de 0.75 por ciento anual, una tasa considerablemente menor a la observada durante buena parte del siglo XX. En 2025, el organismo estimaba una población de alrededor de 133 millones de personas, mientras que el INEGI reporta 130.4 millones en su panorama sociodemográfico 2025; las diferencias responden a que se trata de fuentes y metodologías distintas, por lo que no deben interpretarse como cifras contradictorias.

El principal factor detrás de esta desaceleración es la reducción de la fecundidad. México pasó de registrar cerca de 6.5 hijos por mujer hace cinco décadas a menos de dos actualmente. Conapo reportó en 2026 una tasa global de fecundidad de aproximadamente 1.8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional, situado alrededor de 2.1 hijos por mujer.

Esto significa que, aunque durante los próximos años seguirán naciendo más personas de las que mueren y la población continuará creciendo, el incremento será cada vez menor. Las proyecciones oficiales calculan que México alcanzará su máximo poblacional alrededor de 2052-2053, con aproximadamente 147 millones de habitantes. Después comenzaría una reducción gradual del volumen total de población.

El cambio ya puede observarse en las nuevas generaciones. La proporción de niñas y niños está disminuyendo y, de acuerdo con Conapo, los menores de 11 años representan actualmente alrededor de 18 por ciento de la población; la proporción podría bajar a 14.5 por ciento en los próximos 15 años y a cerca de 10 por ciento en 2070. Esto implica que habrá menos población infantil en relación con el total y, por consecuencia, cambiarán las necesidades de escuelas, servicios pediátricos y políticas destinadas a la infancia.

Al mismo tiempo, México se encamina hacia una sociedad con una mayor proporción de personas adultas mayores. Las proyecciones de Conapo estiman que para 2070 habrá alrededor de 48.4 millones de personas de 60 años o más, equivalentes a aproximadamente 34 por ciento de la población. El fenómeno representa uno de los principales cambios estructurales que deberá enfrentar el país durante las próximas décadas.

El envejecimiento tendrá consecuencias en prácticamente todos los ámbitos. El sistema de salud tendrá que atender una mayor demanda de servicios relacionados con enfermedades crónicas y cuidados de largo plazo; mientras que los sistemas de pensiones y seguridad social enfrentarán una población jubilada cada vez mayor frente a una proporción relativamente menor de personas en edades productivas.

También cambiará el mercado laboral. Una población que crece lentamente y envejece significa que, en el futuro, México podría contar con una menor incorporación de jóvenes a la fuerza laboral. Esto coloca en el centro del debate la productividad, la capacitación, la participación económica de las mujeres, la migración y las condiciones laborales de las personas mayores.

Sin embargo, la transición demográfica también puede generar oportunidades. La reducción de la población infantil permite concentrar mayores recursos por estudiante y fortalecer la calidad educativa, mientras que una población adulta en edad productiva todavía numerosa puede representar una oportunidad para elevar la productividad y el desarrollo económico si existen empleos formales, educación y capacitación suficientes.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en saber si México tendrá más o menos habitantes. La pregunta central es qué tipo de población tendrá el país y cómo estarán distribuidos sus habitantes por edades y territorios. Conapo reconoce que las diferencias regionales serán importantes: mientras algunas entidades mantienen poblaciones relativamente jóvenes y tasas de fecundidad mayores, otras enfrentan desde ahora un proceso más avanzado de envejecimiento.

La transformación demográfica también tendrá una dimensión territorial. Algunas ciudades y entidades podrían continuar creciendo por migración y oportunidades económicas, mientras otras podrían perder habitantes. Las proyecciones de Conapo, por ejemplo, muestran escenarios muy diferentes entre entidades: la Ciudad de México tendría una reducción importante de población hacia 2070, mientras entidades como Querétaro registrarían crecimiento.

Así, México no está todavía ante un escenario de despoblamiento nacional. Está entrando en una nueva etapa: menos nacimientos, crecimiento demográfico más lento y una población cada vez más envejecida. El punto de inflexión llegará alrededor de mediados de siglo, cuando el número total de habitantes alcance su máximo y posteriormente comience a disminuir.

La transición demográfica obliga a replantear desde ahora la planeación de escuelas, hospitales, viviendas, transporte, pensiones, empleo y servicios de cuidados. El Programa Nacional de Población 2026-2030 del Conapo reconoce precisamente que los cambios demográficos deben incorporarse a la planeación de políticas públicas en áreas como educación, salud, vivienda, seguridad social, movilidad y distribución territorial.

El México de las próximas décadas, por lo tanto, será distinto al del pasado: no necesariamente más poblado, sino más longevo y con una estructura de edades diferente. La cifra total de habitantes seguirá aumentando durante algunos años, pero la tendencia de fondo ya está definida: el país se acerca gradualmente al momento en que su población dejará de crecer y comenzará a reducirse.