En Edoméx buscan dignificar y mejorar la vida de las Personas Privadas de la Libertad



Nueve los centros penitenciarios mexiquenses han obtenido reconocimiento de la Asociación de Correccionales de América (ACA).



Redacción El Monitor


Estado de México. Dignificar y mejorar la vida de las Personas Privadas de la Libertad (PPL), es uno de los objetivos del programa de Acreditación del Sistema Penitenciario del Estado de México, el cual ha logrado certificar, bajo estándares internacionales, nueve de los 22 penales que operan en la entidad mexiquense.



Dicha certificación la otorga la Asociación de Correccionales de América (ACA) y para obtenerla es necesario cubrir 142 requisitos, con lo que se busca el mejoramiento de la infraestructura de las instituciones penitenciarias y el reforzamiento en los controles de seguridad.


“Somos el estado que tiene ya más privados de libertad bajo un centro certificado, de los 22 que tenemos, tenemos nueve, lo cual, creo que es una muy buena práctica y va a ser un muy buen legado, del Gobernador Del Mazo”, señaló Manuel Palma Rangel, Subsecretario de Control Penitenciario de la Secretaría de Seguridad del Estado de México.


El funcionario estatal explicó que lograr las certificaciones no es un proceso sencillo, ya que implica hasta ocho meses de trabajo para poder cubrir los requisitos que solicita la agencia acreditadora de Estados Unidos. Una vez obtenida, el reto está en mantenerla.


“Las certificaciones duran dos años, entonces cada dos años tenemos que recertificar, digamos, Otumba Tepachico ya está certificado, el año que entra tenemos que recertificar Otumba porque pasaron dos años, digamos en el caso de Tenancingo sur que acaba de pasar una certificación nueva, lo acabamos de certificar por primera vez, le tocará recertificarse en el 2025”, indicó.


El año anterior, la certificación constituyó un reto sin precedente en la historia del Sistema Penitenciario mexiquense, por dos razones; en primer lugar, ese año reacreditaron seis centros penitenciarios, cuatro para el primer semestre (abril-mayo), y dos para el segundo semestre (septiembre-octubre).



Además, a partir de ese año se efectuaron cambios a la normatividad de ACA, haciendo la tarea aún más compleja: antes del 2020 se auditaban 137 estándares, 40 de ellos obligatorios y 97 no obligatorios, mientras que a partir de 2021 se auditan 142 estándares, 47 de ellos obligatorios y 95 no obligatorios.


Actualmente hay nueve Centros acreditados: la Penitenciaría Modelo de Nezahualcóyotl “Dr. Guillermo Colín Sánchez”, el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Otumba Tepachico, Centro Penitenciario y de Reinserción Social Valle de Bravo, Centro de Internamiento para Adolescentes “Quinta del Bosque”, Centro Penitenciario y de Reinserción Social Texcoco, Centro Penitenciario y de Reinserción Social Tenango del Valle, Centro Penitenciario y de Reinserción Social Nezahualcóyotl norte, Centro Penitenciario y de Reinserción Social Nezahualcóyotl sur y el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Tenancingo Sur.



El trabajo que implica la certificación de los penales deriva en beneficios concretos, tanto para las Personas Privadas de su Libertad, para el personal administrativo como para los custodios, y eso hace que valga la pena el esfuerzo, reconoció Ariadna Imelda Jiménez Medrano, Directora de la Penitenciaría Modelo de Nezahualcóyotl “Dr. Guillermo Colín Sánchez”.


“La Asociación de Correccionales de América lo que busca es que se generen prisiones seguras, donde se apueste por la profesionalización del personal, la atención y la capacitación a los privados de la libertad, que se vele por su salud física, por su salud mental, brindarles todas estas herramientas para que logren ellos una efectiva reinserción social”, explicó.



Para mantener cada Centro Penitenciario certificado “cada tres años nosotros tenemos que dar evidencia de que se han venido realizando estas buenas prácticas, no sólo en la planta física, sino en documentales que son los 142 estándares internacionales.


“Aquí trabajamos en estricto apego al Modelo Integral de Reinserción Social que son los ejes rectores que es la salud, la salud física, la salud mental, el trabajo, la educación, la capacitación para el trabajo todas estas habilidades que como servidores públicos estamos comprometidos.

Creemos en la reinserción social, trabajamos para ello con disciplina, con responsabilidad y con compromiso”, apuntó

Jiménez Medrano.


Cabe señalar que alrededor del 70 por ciento de los estándares a cumplir corresponden al área médica de los penales, lo que deriva en generar buenas condiciones en las áreas correspondientes, en beneficio de la salud de la población privada de la libertad y del personal que labora en ellas, explicó la Doctora Claudia Domínguez Olvera, Coordinadora del área Médica de la Penitenciaría Modelo.



“Podemos resaltar a la Penitenciaría Modelo que hasta el momento no hemos tenido ni casos sospechosos ni positivos de COVID-19, nos mantenemos por medio de un cerco sanitario que se realiza desde la entrada, checamos temperatura otorgamos sanitización para las personas que nos vistan en general y pues hemos logrado tener un buen cerco y evitar los contagios de COVID dentro de la población que alberga la Penitenciaría Modelo”, indicó.



Además de trabajar en la certificación, el Gobierno estatal trabaja otro tema prioritario, el de la reinserción social.

“Tenemos un programa que se llama “Knockout: No tires la toalla”, que es una asociación estratégica de la Secretaría de Seguridad con la Red Viral de la Doctora Eunice Rendón y con el Consejo Mundial de Boxeo”, señaló el Subsecretario Manuel Palma Rangel.


Agregó que este programa se ha puesto en marcha en los penales certificados, inició en Tenango del Valle y en la Quinta del Bosque; el más reciente espacio donde lo aplican es el Penal de Neza Bordo.


A la par, por instrucciones del Gobernador, se implementó una política penitenciaria de género, en beneficio de casi 2 mil mujeres privadas de la libertad en el Estado de México. Una primera acción fue el establecimiento del Penal de Neza sur, que es un penal certificado por ACA, como un centro de reclusión exclusivamente para mujeres, que tiene las mejores prácticas.

Un ejemplo son las Bebetecas, sitios donde las mujeres reciben a sus hijos cuando las visitan, es un ambiente denominado no carcelario, donde juegan y cuentan cuentos a sus hijos, entre otras actividades lúdicas.



“Tenemos un programa de Videoacademia Penitenciaria con Tatiana Ortiz Monasterio, que todos los martes se les dan cursos a las 2 mil mujeres, vía Zoom, de manualidades, emprendedurismo, talleres de trabajo, obviamente deporte y cultura, fotografía, etcétera, etcétera. Tenemos realmente una política penitenciaria de género con todo el nombre que eso implica”, finalizó Palma Rangel.