Cientos de Guadalupanos se reúnen en la Catedral de Toluca; hubo misa en honor a la virgen morena



Oficia homilía el Arzobispo Javier Chavolla Ramos.



Arturo Callejo


Toluca, México. Por segundo año consecutivo y por el COVID-19, la tradicional peregrinación que organiza la Arquidiócesis de Toluca a la Basílica de Guadalupe, no se desarrolló, pero en su edición 84 y en la catedral de Toluca, el Arzobispo Francisco Javier Chavolla Ramos, celebró una misa con el 70 por ciento de feligresía y sacerdotes que pertenecen a este territorio creyente a la morenita del Tepeyac.



La poca afluencia, comparada con años antes de la pandemia del nuevo coronavirus, provenía de municipios como Atlacomulco, Ixtlahuaca, Lerma, San Mateo Atenco, Xonacatlán, Toluca, Metepec, Zinacantepec, San Mateo Atenco, Luvianos, Valle de Bravo, Tejupilco, San Simón de Guerrero y Temascaltepec, por citar algunos.



La tradición de esta peregrinación a la Basílica de Guadalupe señala que a inicios de esta semana deberían haber partido de la catedral de Toluca, al menos 10 mil almas y ya en el trayecto sumaban hasta 70 mil, pues se va uniendo la feligresía de otros municipios.



El primer gran bloque de la fe católica transita desde el centro de Toluca, pasando por Paseo Tollocan, hasta entroncar con la carretera Toluca-México, para llegar en martes al municipio de Ocoyoacac, donde a las 07:00 horas, en el paraje de las Tres Cruces, el mismo Arzobispo, Francisco Javier Chavolla Ramos, oficia misa para bendecir nuevamente y encaminar a los creyentes a la Morenita del Tepeyac hacia la alcaldía de Cuajimalpa, ya en la capital del país.


Para que el mismo miércoles, como fue el día de ayer, llegarían de madrugada las miles de almas y ya con el cansancio en pleno al centro mariano donde darían gracias a la Virgen Guadalupana.


Ya en jueves, como hoy, escuchar misa de agradecimiento en la Basílica capitalina, también oficiada, de acuerdo a la costumbre, por el mismo Arzobispo toluqueño.


En esta ocasión, por la pandemia, nada de esto sucedió, sin embargo, la fe inquebrantable de miles de almas hizo que llegaran a la catedral de Toluca a escuchar misa, al tiempo de agradecer a la Emperatriz de América, todos los favores concedidos, principalmente salud o simplemente a cumplir con una manda, que en centenares de casos, data de décadas en personas creyentes a la Virgen de Guadalupe.