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Prefieren agua de manantial familias de Amatepec


*Más de 90 años de antigüedad distinguen el oficio de repartidor de agua pura en la cabecera municipal, actividad que ha sido practicada por diferentes habitantes.


Amatepec México. A lomo de asnos o acémilas, así es como en este municipio sureño continua llegando el agua para consumo humano; aquí las embotelladoras tradicionales e incluso las grandes empresas transnacionales dedicadas a dicha actividad, no se han logrado consolidar en el gusto de los habitantes, mismos que a través de la compra de un garrafón mantienen vivo este necesario oficio que supera los 90 años de antigüedad.

Todas las mañanas, el libramiento Amatepec – Tlatlaya, es recorrido por don Santos Lorenzo y sus dos asnos, quienes acuden al manantial mejor conocido como Agua Fría, el cual permite realizar la recarga de unos 30 o 40 garrafones de 20 litros, mismos que después se trasladan en una camioneta hasta las puertas de los domicilios donde son entregados.

Ubicado a más de 100 metros de distancia del referido libramiento, el manantial Agua Fría solo tiene un reducido acceso que no permite la entrada a vehículos, por ello Santos Lorenzo, así como otras cinco personas dedicadas a esta actividad, tienen que emplear animales de carga, ya sea asnos o acémilas.

En algunos de los casos, los vendedores de agua también emplean automotores para realizar sus entregas, mientras que otros, ante la falta de recursos económicos lo hacen a espaldas de sus respectivos animales, recreando estampas que contrastan con un pueblo en vías de desarrollo, con modernos edificios y nuevas vialidades que aún son transitadas por “burros” o “mulas”.

En amena charla, Santos Lorenzo recordó que fue hace 18 años cuando decidió iniciar con este oficio que desde entonces le ha permitido mantener a su familia y lograr un pequeño patrimonio. Agregó que a través de la venta de agua, logró pagar la escuela de sus dos hijos y realizar la compra de dos vehículos, que ha empleado para llevar a cabo sus entregas; “con la venta de agua pague la educación de mis hijos, uno ya es profesor y otra enfermera”, dijo orgulloso Santos Lorenzo.

Añadió que la venta de agua es una actividad que supera los 90 años, siendo el señor Ranulfo Lino, quien inició con dicho oficio que después otras personas adoptaron ante la creciente demanda de agua de manantial, que registraba la cabecera municipal.

En la actualidad son seis personas que distribuyen agua, a ello se suma un nuevo vendedor que “carga” sus garrafones en un manantial de la comunidad de El Veladero (cerca de la cabecera municipal), toda vez que a la fecha continúa con éxito la venta de esta agua, la cual se incrementa a partir de enero y hasta que concluye la temporada de estiaje, lapso en el cual su consumo de dispara.

Santos Lorenzo aseguró que el agua de dicho manantial sigue siendo del gusto de la población por el sabor y pureza que mantiene, hecho que no implica llevar a cabo un proceso de purificación o cloración como en otros casos.

Añadió que actualmente el costo de un garrafón de 20 litros oscila entre los 10 y 12 pesos, cantidad que les permite competir fácilmente con empresas dedicadas a esta actividad, donde el costo promedio es de 14 a 15 pesos, e incluso hasta mayor.

En este sentido, cabe agregar algunos aspectos importantes referentes al tema:

*Por acuerdo de pobladores, el acceso al manantial Agua Fría es reducido y solo animales de carga pueden entrar a las llaves o sitios de recarga, lo anterior con el propósito de llevar a cabo una explotación moderada de los recursos hídricos.

*Siete personas se dedican a la comercialización de agua destinada al consumo humano en la cabecera municipal, cada uno de ellos tiene sus propias rutas y clientes.

*Amatepec es el único municipio del sur del Estado donde prevalece la venta de agua de manantial con fines de consumo humano. En otros casos, hay localidades o pueblos donde también se lleva a cabo a esta actividad, aunque en menor escala.

*La venta de agua en garrafón es una actividad que en Amatepec supera los 90 años de antigüedad; con el paso del tiempo y pese a la creciente demanda registrada, el manantial sigue siendo generoso y abastece la necesidad que se presenta en la Cabecera Municipal.