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Prevalece tradición del rebozo en San Simón de Gro.


*A pesar de su demanda en el mercado, con el paso de los años son menos los habitantes que continúan elaborando esta artesanía.

San Simón de Guerrero, México. Catalina Corona Bernal y Silvia Morales Juárez, forman parte del reducido grupo de habitantes de este municipio sureño, que aun elaboran el tradicional rebozo, ambas aseguran que entre las actuales generaciones hay poco o nada de interés de aprender, por lo que dentro de algunos años, cuando ya no estén las personas adultas, quizás esté en peligro de desaparecer esta bonita tradición.

En amena charla explicaron que el uso del reboso sigue distinguiendo a las damas de este municipio, incluso de otras zonas de la región, ya que cada prenda elaborada tanto por ellas como por otras artesanas sansimonenses, se colocan en tianguis sureños como el de Tejupilco y Valle de Bravo, e incluso se lleva hasta el municipio de Tenancingo.

Para confeccionar un rebozo -explican-, se requiere tiempo, dedicación y una gran habilidad, mientras que el costo de este accesorio depende del tipo de trabajo y formas que se crean, “algunas son más sencillas que otras, de ello depende el costo que puede oscilar entre los 700 hasta los 1200 pesos”, señalaron.

Explicaron que hay más de 50 figuras que se pueden crear, siendo las más populares las denominadas formas de estrellas, chilindrinas, cacahuate, piñas, patos, pollos, gatos, perros y otra larga lista; incluso con mucha creatividad y dedicación, es posible darle forma casi a cualquier objeto o animal que se desee.

Las artesanas señalaron que de acuerdo a la “labor” o tipo de “sembrado” (detalles de las figuras y tejido), es el tiempo de acabado de este accesorio, mismo que en general es utilizado por las mujeres mayores, ya sea para protegerse del frío o simple y sencillamente para lucirlo.

Señalaron que en sus mejores tiempos, cuando gozaban de juventud elaboraban hasta 15 rebozos pequeños por mes, dedicando solo algunas horas por día.

Ahora que el tiempo ha pasado, es poco lo que hacen, toda vez que esta labor exige de manos habilidosas y un excelente sentido de la vista; lamentablemente los años han cobrado la factura y con el paso de los días ambas artesanas ven como su salud se ha venido socavando, pese a ello, sus creaciones siguen siendo dignas de apreciarse.