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Consentido



Demolido es como llega el Partido Acción Nacional (PAN) en el Estado de México, de miras al cambio de su dirigencia; no es para menos, la pasada derrota electoral lo dejó tirado en la lona y con trabajo se levantan sus principales operadores para pelearse el venidero poder de decisión, desde el comité directivo estatal.

Hasta el momento se han inscrito cuatro: Óscar Sánchez Juárez, quien ya fue dirigente y diputado local; José Luis Durán Reveles, eterno aspirante a la gubernatura mexiquense, ya con disminuido poder en el grupo Naucalpan; el exalcalde de Naucalpan, Eduardo Contreras y el actual secretario estatal del albiazul, Jorge Inzunza Armas.

Los contrapesos políticos están al orden del día, puesto que cada uno de ellos representa intereses y grupos muy identificados, a los cuales habrán de servir en caso de ganar, por lo menos para operar y negociar con las migajas de poder que apenas pudo alcanzar el PAN, luego de la arrastrada del pasado primero de julio.

Por un lado, Óscar Sánchez Juárez, pese a ser líder del grupo Tlalnepantla, que encabezó el exsenador Ulises Ramírez, tiene las menores posibilidades de ganar, pues carece de credibilidad. Como líder fue destituido y restituido por las autoridades electorales en varias ocasiones, aunado a que se le vincula fuertemente al priista Carlos Iriarte y de haber operado a favor del tricolor en varias ocasiones.

A José Luis Durán Reveles, los propios panistas lo tachan de ambicioso, obsesionado con el poder y de tomar todas sus decisiones a partir del favoritismo familiar, ya que todo era posible dentro del partido, siempre y cuando se llevara el apellido Durán Reveles.

En cuanto a Jorge lnzunza Armas, se sabe de su servilismo a Enrique Vargas del Villar, así que de lograr el triunfo, solo sería el títere del alcalde de Huixquilucan.

Los pronósticos de su equipo son optimistas, puesto que tienen de su lado a Adrián Juárez, coordinador de campaña del aspirante a la presidencia nacional del PAN, Marko Cortés.

Las cartas indican que el actual dirigente, Víctor Hugo Sondón, apoya deliberadamente a Inzunza, pues de ganar, garantizaría que desde la dirigencia estatal haya presión hacia los pocos candidatos que obtuvieron algún cargo edilicio o escaño en la nómina legislativa.

Es bien sabido que Sondón negoció técnicamente todas las candidaturas legislativas y de ayuntamientos durante el pasado proceso electoral y ahora le toca obtener las ganancias de dichos amarres, por ello su carta es Insunza; los demás lo dejarían fuera de la jugada.