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Se apoderan drogas de jóvenes sureños



Tejupilco, México. No son pocas las vidas arrebatadas abruptamente a causa del consumo y la venta-distribución de drogas naturales y sintéticas (mariguana, cristal, crack, cocaína); ambos escenarios aumentaron estrepitosamente en los últimos cinco años en la región sur del Estado de México, sobre todo en el sector femenil, lo que ya genera alarme entre los padres de familia y la comunidad docente de la zona.

Profesores de la Universidad Tecnológica del Sur del Estado de México (UTSEM) expresaron a El Monitor, su preocupación pues cada vez es más notoria la inasistencia de los alumnos a casusa de las trasnochadas.

“Lo delicado no es que reprueben por faltas o por no estudiar, sino que están cayendo en las garras de las drogas; ya no tienen limites, en cualquier hora del día consumen los estupefacientes, incluso en la escuela, se van en bola a los jardines atrás de las aulas y ahí la comparten en grupo. Luego luego se nota su cambio de actitud”, expresó una docente que pidió el anonimato.

Padres de familia cuestionados sobre esta situación, coincidieron en reconocer sus sospechas del consumo de sustancias ilegales por parte de sus hijos o familiares cercanos. Afirman que la necesidad de fiesta es cada vez mayor y a su regreso a casa, se notan más agresivos o en un estado de intoxicación distinto al que provoca el alcohol.

Lo sorprendente es que los afectados son cada vez más jóvenes. Ya ni los de secundaría se salvan del rapaz control que van alcanzando las drogas. Es muy común que en fiestas y bares, los jovencitos, muchos menores de edad, consuman a la vista de todos, cualquier tipo de estupefaciente.

De acuerdo a cifras preliminares del ultimo estudio sobre el tema, realizado por el Instituto Mexiquense Contra las Adicciones, en el Edoméx aumentó 12 por ciento el consumo de alcohol y drogas entre mujeres y hombres adolescentes; no obstante, en el sur, la estadística se duplica a 24 por ciento, teniendo como focos rojos los municipios de Amatepec, Luvianos, Tejupilco y Tlatlaya.

La numeraria arroja que si hace cinco años se contabilizaba que por cada cinco hombres consumidores había dos mujeres que también ingerían sustancias ilegales, actualmente la cifra se duplicó, es decir, por cada cinco hombres, cuatro féminas son consumidoras.

Sin embargo, hasta el momento, de manera oficial no existe una estadística por municipio que pueda exponer de manera más medible esta problemática.

Lo más cercano que se tiene a nivel estatal son los datos que arroja el Sistema de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas (México, 2016), de los Centros de Integración Juvenil, de los cuales por cierto, no hay ninguno en la zona sur.

En este estudio se aprecia que el consumo de mariguana en el Edoméx incrementó casi 19 puntos porcentuales entre el primer semestre de 2008 y el primero de 2016 ubicándose, desde el 2013, por arriba del alcohol y el tabaco.

La débil respuesta oficial

A pesar de lo grave del problema, la reacción de la autoridad no ha sido contundente y todo queda en buenas intenciones, por ejemplo, la acción más reciente fue la creación del Comité Estatal Contra las Adicciones (CECA), a través del cual se llevarán a cabo trabajos para prevenir a la población sobre los daños que causan esas sustancias.

Autoridades de salud informaron, en un comunicado, que con la firma del acta constitutiva de dicho comité, la entidad refrenda el interés por atender los problemas derivados del uso de drogas ilegales.

El CECA quedó integrado por el Instituto Mexiquense Contra las Adicciones (IMCA), ISSEMyM, ISSSTE, las delegaciones Oriente y Poniente del IMSS, así como del Instituto Materno Infantil del Estado de México (IMIEM).

Además, del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIFEM) y la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México. Durante su conformación, se acordó que otras instituciones podrán sumarse al desarrollo de estas tareas como miembros honorarios.

Los integrantes del organismo destacaron su compromiso con el bienestar de las familias mexiquenses, ya que su sano desarrollo es una de las garantías sociales imprescindibles establecidas en la Ley General de Salud.