• MONITOR

Editorial



Las diputadas y los diputados integrantes de la LIX Legislatura mexiquense que está por expirar, dejan como saldo de su trabajo en tres años, un álbum de movimientos ilegales; indebidos, para la norma que rige las actividades internas de la Cámara de Diputados, una larga cadena de triquiñuelas que no honran la encomienda que les otorgó la ciudadanía, así como curiosos relevos interpartidarios efectuados de un día a otro.

Que “diputada” de Nueva Alianza, se “incorpora” al PAN; “acuerdan” que un priísta se asuma como “integrante” de Nueva Alianza, para “cubrir el hueco”; es sólo parte de la historia de esta legislatura que de trágica da risa. Deja a unos días de irse, rezagadas más de 200 iniciativas, además de contradicciones de los coordinadores de los grupos partidistas, ausencias programadas, para lograr dictámenes a modo de quien fue su verdadero patrón, y si no, hay que recordar la última que hicieron los diputados de Morena, cuando se votó la ley del Issemym que contempla el capítulo de pensiones.

Responsabilizar a Cruz Juvenal Roa Sánchez, de todas las violaciones a la Ley Orgánica del Poder Legislativo, sería temerario e injusto, es evidente que simplemente obedeció, por lo que, hoy su ganancia es llegar el uno de septiembre, como diputado federal, -en el reducido grupo mexiquense-, al Congreso de la Unión; su “lealtad” le rindió frutos.

Llamar a cuentas a todos los presidentes de comisiones y comités legislativos, para que explicaran porque no cumplieron adecuadamente su encomienda representaría toda una lección a los legisladores salientes. Se van sin pena ni gloria, tras ser calificados como los peores diputados mexiquenses en los últimos años.

Pretender que Miguel Sámano Peralta, rinda las explicaciones en torno a ese desastre, tampoco sería la buena idea; acaba de refutar lo que dijo un panista, acerca de los bonos, desmintiéndolo; eso daría como resultado un pieza de oratoria, hábilmente aderezada de demagogia y está en la misma posición de su antecesor en la JUCOPO, sólo siguió instrucciones, a tal extremo que es el factor central de la indecisión, entre Juan Jafett Millán y Darío Zacarías Capuchino, porque siendo legislador propietario, se la jugó para suplente y en los jaloneos partidistas, para los “pluris”, ya reclamó mano, lo que implica que desea seguir siendo diputado.

Ninguno de los “coordinadores” de las “bancadas partidistas, puede presumir merecimientos, todos acataron la instrucción de la “superioridad”, no supieron, no pudieron o no quisieron ejercer con propiedad el mandato que la ciudadanía a unos y la “matemática electoral” a otros, les confirió, como dijera el clásico: se agandallaron con los recursos del PAC, justificando gastos con el reparto de todos los “donativos”, sin embargo gubernamentales.

En la misma sinergia de la omisión, estuvieron todos los legisladores, principalmente los de “representación proporcional”, que se dedicaron a copiar las maniobras de quienes lograron la curul por mayoría relativa.

A unos días de que los diputados locales dejen sus curules, más de 150 asesores, secretarios particulares y personal de confianza de la actual Legislatura local ya han dejado su cargo y están entregando sus bajas. Todos ellos y otros funcionarios se van con los 75 representantes populares, a más tardar el 4 de septiembre. Deben regresar al congreso local vehículos, computadoras, oficinas y cualquier equipo o artículo propiedad de la Legislatura; es deseable que todos lo hagan porque nunca falta el abusivo.

Ana Lilia García Castelán