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Editorial



La crisis que enfrenta el otrora hegemónico PRI en tierra mexiquense, obliga a que el nuevo líder de este partido en el Estado de México, sea un priista de cepa con capacidad de revivir muertos; independientemente de que el gobernador mexiquense, sin duda levantará la voz en este tema, se antoja difícil elegir, hay poca tela de donde cortar; tras la salida de Ernesto Némer de la dirigencia estatal, con el estigma de perdedor, -que de manera “extraña” ahora se premia-, no existen muchos que pudieran “dar el ancho”.

Quizá el sureño Cruz Juvenal Roa, quien ya está probado, y a la postre, logró una legítima victoria en la elección más aciaga que el tricolor haya vivido en el Estado de México… el ahora diputado federal electo por el Distrito 36, podría ser una opción, sin embargo, no se sabe si su etiqueta “eruvielista” le pese para alcanzar la dirigencia. Otro que no se descarta para “inyectar” vida al agónico partido, es Miguel Sámano, al igual que el anterior, ha mostrado obediencia en el Congreso local, logró sacar adelante iniciativas vitales para el Ejecutivo.

Nombres hay muchos, incluso por ahí se baraja el del texcocano Manuel Cadena, cercano al ex gobernador Arturo Montiel, hoy líder moral de los tricolores.

El látigo de la ciudadanía que emitió voto de castigo en la elección del 1 de julio, alcanzó con igual intensidad al PRD y al PAN, donde también se prevé la renovación de dirigencias; al igual que en el tricolor, no hay mucho para elegir. El partido del sol azteca está peor que el PRI, estuvo a punto de quedarse sin registro, en el PAN las cosas no son diferentes.

Morena, el único gran ganador en el Estado de México, tendrá asimismo nuevo dirigente, aunque al parecer el cambio fue postergado hasta el otro año, cuando arranque la nueva administración federal y el actual dirigente, se sume al equipo del presidente López Obrador. En el PAN, ahora la dirigencia podría recaer en una mujer del Valle de México; aquella que sobrevivió al escándalo que desencadenaron sus outfit de lujo, podrá ser la ungida. En el PRD, aún no se ve claro, Javier Rivera Escalona perredista “de hueso colorado”, sería la opción más viables, además de Luis Sánchez, ambos del oriente de la entidad, otrora el bastión más importante de los amarillos.

Por otro lado, tal vez el ajuste más “políticamente” complicado, al que el gobernador mexiquense será “convidado”, es de la repartición de curules, en la próxima Legislatura local, por aquello de la “rentabilidad” de echarle al mandatario estatal, la culpa de todo lo que pasa en Estado, aunque nada tenga ver, o no sea de su competencia, luego del espectáculo protagonizado los consejeros electorales, desde el TRIFE, pasando por el INE y el TEEM, culminando con el IEEM, en todo el proceso electoral que recién terminó, no nada más en el Estado de México, sino en otras entidades, para atender instrucciones de la “superioridad”, con la finalidad expresa de restar a los legisladores “morenos”, toda posibilidad de ejercer, “conforme a las leyes”, su obligación de revisar, cuando menos, la complicada situación que la anterior administración heredó al actual mandatario estatal.

A menos de un mes de que entre en funciones la nueva legislatura local, los diputados electos de Morena de quienes se esperan “maravillas”, tienen que ir pensando cómo harán para no quedar mal, y entrarle con todo, para revertir reformas como la del Issemym que tanto enojo han despertado, entre otros temas que les dan la oportunidad de pasar a la historia.

Ana Lilia García Castelán