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Lanza Nanchititla SOS



Luvianos, México. Cada año cientos de plantas que son enviadas para realizar trabajos de reforestación, son abandonadas en diversos rincones de la Sierra de Nanchititla, una área boscosa de grandes dimensiones y grandes problemas, como tala inmoderada, incendios constantes, líos territoriales y apatía de ejidatarios, comuneros y lugareños que han impedido el completo aprovechamiento de esta riqueza natural.

Aunado a eso, biólogos y ambientalistas, reportan daños diversos en más de 30 por ciento de la superficie de esta área natural integrada por 70 mil hectáreas, aun cuando un importante número de la superficie está incluido en programas de pago por servicios ambientales.

Esta área boscosa en el sur mexiquense, que hace frontera con el estado de Guerrero, sufre fuerte presión ante la explotación forestal inapropiada y la expansión de la ganadería intensiva, en general, lo que ha generado un manejo inadecuado del bosque sobre todo por la extracción de madera inmoderada.

Aunque la región está decretada como una reserva protegida y cuenta con una estación biológica a cargo de la Universidad Autónoma del Estado de México y el Gobierno del Estado de México, instituciones que se supone realizan un programa de Manejo y Conservación de la Sierra, los resultados no son los esperados, la causa principal aseguran, es la humana.

Personal de la Protectora de Bosques (PROBOSQUE) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), así como de organizaciones ambientalistas entre los que destaca Guardias de la Biosfera y Silvicultores Unidos del Sur, coinciden en que los bosques de Nanchititla no ha logrado ser aprovechados técnica y racionalmente.

Facundo Benítez Jiménez, miembro de Silvicultores Unidos, destacó que si se retoma un manejo adecuado de la mano de los comuneros, estos bosques son potenciales para la generación de importantes recursos, no obstante, hasta el momento, los mismos propietarios impiden el acceso a todo programa e intento de beneficio en el bosque, prefieren mantener las prácticas de explotación no sustentable de los bosques.

Los encargados de actuar y tomar decisiones, son quienes ahí viven o tienen derechos sobre esos boques, pero desgraciadamente, obstaculizan con absurdas actitudes y cerrazón absoluta a mejorar el entorno de esta belleza natural, precisó.

En zona tan extensa de población forestal, una mirada cotidiana y de lugareños es la única que percibe los daños severos en la región, los visitantes y turistas ocasionales no logran distinguir la deforestación continua que avanza silenciosa entre la masa forestal.

En contraparte algunos se afanan en buscar remedios y recuperar el bosque perdido, instituciones cumplen también con su cometido, envían los arbolitos, gestionan y canalizan los pagos por servicios ambientales, pero la sierra de Nanchititla sigue perdiendo arboles sanos por tala e incendios.