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Editorial



Mientras las “autoridades legales”, se hacen que “las occisas”, en lo que tiene que ver con garantizar al cien por ciento que los abanderados a presidentes municipales a las 125 demarcaciones del Estado de México, sean personas honorables, para que a la mera hora no salgan con que se trata de pillos de siete suelas, las “candidatas” y los “candidatos” si investigan y se andan espiando unos a otros, para presentar a los votantes la “verdadera cara” de sus contrincantes.

Hoy 125 ciudadanos aspirantes a presidir los ayuntamientos mexiquenses, no tienen, -se presume-, antecedentes negativos personales, ni cuentas pendientes con la ley, en la misma sintonía deben estar los integrantes de la planilla que encabezan, es decir síndicos y regidores, así como los suplentes de todos, se supone que para llegar a ésta etapa, ya deben estar satisfechos todos los requisitos que sobre el particular solicita el IEEM, lo cual es verdaderamente deseable e ideal, aunque a la postre una utopía, porque para muestra, existen muchos casos de que esa supuesta investigación quizá ni se realice.

A quien le toca asumir ese compromiso, -las autoridades electorales-, se hacen de la vista gorda ante las violaciones a una ley que no acaba de armarse y en su aplicación, tienen más lagunas que un parque recreativo artificial, -aparte que se están gastando dinero que no sale de sus bolsillos-, se dedican al “comicial deporte” de desnudar a sus contrincantes ante el votante y a exponer todos los defectos del contrario, “ejercicio” obligado por en todos los partidos que participan en la justa electoral y no hay una investigación seria.

No hay que olvidar que la honorabilidad de quienes gobiernan debiera ser requisito indispensable, y que en la entidad, existen focos rojos donde se pudieran dar candidatos “sospechosos”. Para ejemplos Luvianos, ahí según por “conflictos” meramente partidistas, no aguantaron nuevamente la candidatura de Anibal Martínez, la maroma de los amarillos, ni la presión de los “partidos”; a la fecha la incertidumbre, junto con los rumores han sentado sus reales en esta sureña municipalidad.

Los “expertos legislativos”, que armaron la “repetición” en el cargo de alcalde, le “reconocieron” a los presidentes municipales, una “mágica” capacidad de trabajo personal y “convirtieron” a la figura en irremplazable, se olvidaron del cabildo que acompaña al Edil Mayor, durante la gestión, los Ayuntamientos se integran con un Presidente Municipal; de una a dos sindicaturas, de acuerdo al número de habitantes, en la misma línea están las regidurías; -no están en este esquema, las posiciones que obtienen como regalo los partidos políticos-, que deben componer la planilla municipal y los legisladores en ésta especialidad se dedicaron, -hicieron y están haciendo el gran negocio electoral-, acomodaron a su muy particular interés las candidaturas de los nuevos ediles para la repetición.

Tras la “bendición legislativa”, que era menester para la reelección, manifestó, otra vez, la complicidad de partidos y legisladores, padres putativos de la partidocracia que tanto daño le ha hecho a la vida institucional mexicana y mantener la permanencia en el poder, para que pueda repetir, sólo el alcalde, no los integrantes del Ayuntamiento; pese a la denuncia o conocimiento de una desafortunada actuación presidencial, que en muchas ocasiones desilusionó, -en vez de resolver las demandas populares-, a la gente que creyó en sus promesas de campaña; es un pendiente que ronda en las “altas esferas” de la política nacional.