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EDITORIAL



Este fin de semana comenzó, en todo el país, la rebatinga por el voto popular entre todos los candidatos de los partidos políticos, cada uno a su manera y con las precisas y claras “instrucciones”, -incluido el color en sus ropas de campaña- de su partido, para seducir a los electores a fin de que voten por ellos y por el candidato a la Presidencia de la República, postulado por la trinca a la que su partido se integró; así, en los 300 distritos electorales federales, se puso en marcha oficialmente, la parte central de una contienda que ha servido para que la producción de “humanocobre” fuera conocida y ventilada, hasta dejar estupefacta, -por lo grave, de las revelaciones-, a toda la ciudadanía.

Aquí, en el Estado de México, las mujeres y los hombres, encargados de difundir la palabra, las amenazas y las promesas hicieron su fiesta, en domingo, -a ver si no salen con su domingo siete-, para solicitar el voto a su favor y al de su abanderado presidencial, en los 41 puntos correspondientes, -todavía no sabemos porque se aumentó, nada más un distrito, si el padrón en la entidad es muy elevado-, estrenando los uniformes partidistas, con los “equipos humanos”, que aprenderán como realizar una campaña electoral, no política; ya sea ganando para perder o perdiendo para ganar.

Por otro lado, “no por mucho madrugar amanece más temprano”, así reza el dicho popular con el que por lo visto, no comulgan algunos candidatos a senadores por el Estado de México, quienes aprovecharon los “días santos”, para arrancar campaña a través de redes sociales. En medio del show político que continúa, la pregunta es con qué cara volverán a pedir el voto de la población algunos alcaldes que van por la reelección, cuando sus administraciones fueron aciagas.

Para muestras: el alcalde tolucense Fernando Zamora Morales, quien a estas alturas no se ha dado cuenta que Toluca es más que la zona otomí -de donde es originario-; con qué resultados pretende pedir nuevamente que voten por él en la zona urbana, donde nunca se había vivido tal oscurantismo. La capital mexiquense se encuentra sumida en baches e inseguridad -ocho días consecutivos con ejecutados-, levantones a plena luz del día en lugares como la Héroes 5 de Mayo, por decir menos. Ahí la policía municipal sólo sirve para detener payasitos y artistas callejeros. Toluca es hoy la capital del crimen; violaciones en pleno Paseo Colón son sólo la punta del iceberg, la ausencia de rondines de vigilancia es evidente, incluso en colonias consideradas de alto riesgo como La Nueva Oxtotitlán y El Seminario, donde por cierto, el alumbrado de la calle principal, sólo fue una obra de relumbrón que actualmente ilumina menos que una vela de cera amarilla.

En el mismo caso se encuentra la alcaldesa de Texcaltitlán Zoila Huerta Loza, quien también pretende reelegirse tras una administración mediocre, que sólo se distingue por la opacidad con que se manejaron los recursos designados a esa demarcación sureña, donde las quejas en contra de la alcaldesa, a quien de acuerdo con sus gobernados “casi nunca se le ve por el municipio”, son el pan de cada día. A la lista se suma entre otros, Enrique Vargas del Villar en Huixquilucan, donde también la zona popular está patas arriba; en ese municipio del Valle de México de acuerdo al criterio del ayuntamiento, existen ciudadanos de primera, de segunda y de tercera, el contraste en la atención a la población es evidente.

Activistas de Morena en Toluca, dieron a conocer que han sido amenazados de muerte, a fin de que paren su promoción en favor del abanderado de Morena a la alcaldía de este lugar, Juan Rodolfo Sánchez Gómez. Un líder de San Nicolás Tolentino, informó la víspera sobre la irrupción en su domicilio particular por parte de un grupo de sujetos armados, que le exigieron dejar de apoyar al morenista; el asustado líder quien aseguró que acudirá a denunciar formalmente, dijo que es el segundo caso que se conoce en la zona norte del municipio.

Ana Lilia García Castelán