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Alarmante contaminación en ríos y presas del sur



Tejupilco, México. Urge emprender acciones inmediatas ante el incremento de contaminación en los ríos del sur del Estado de México, donde al paso de los años se ha perdido la calidad de los cuerpos de agua, sobre todo en las cabeceras municipales con sus zonas urbanas, aunque no pueden excluirse las áreas rurales, donde últimamente se registran altas emisiones y descargas de desechos sólidos y líquidos en los cauces, indicó el biólogo, Armando Arévalo.

El experto en temas de aguas, integrante del programa de saneamiento del Lago de Chapala, manifestó su extrañeza al observar como en municipios como Tejupilco y Luvianos, cientos de pobladores envían sus aguas domésticas, grises y negras a las afluentes, y lo más preocupante, dijo, se revela en datos estadísticos recopilados para su análisis, referente al municipio de Tejupilco, donde se generan diariamente casi 30 toneladas de excrementos humanos y otros desechos líquidos y sólidos arrojados al Río San Felipe.

En iguales circunstancias reciben aguas grises y negras de las diversas poblaciones del sur de la entidad los ríos Pungarancho y Tiquicheo, estos a su vez alimentan el caudal de la presa del Gallo, parte del sistema hidráulico Cutzamala, y no hay plantas tratadoras de aguas en la región, las que existen ni siquiera operan, como puede constatarse en Tejupilco, cuya planta fue abandonada por varios años, sin dar servicio; apenas hace un par de meses se observó movimiento inusual en las instalaciones, aunque tal parece ya la han puesto en funcionamiento, pero el argumento oficial por varios años fue no tener recursos suficientes para su operación.

El asunto no es extraño para Guillermo González, ingeniero agrónomo reconocido por sus estudios y actividad ambientalista, quien hace décadas analizó y denunció esta problemática, integró planes y proyectos a través de la Unión Campesina Democrática (UCD) con la intención de crear un movimiento de rescate del agua y buscar los canales apropiados para retribuir de alguna manera los daños ocasionados a las comunidades proveedoras; sin embargo, sus acciones y denuncias no tuvieron éxito.

En el mismo tenor se manifiesta también Alfonso García, promotor del Plan Cáñamo, enfocado en la propuesta de acciones para fabricación de agua, sobre todo en la Sierra de Nanchititla, quien considera esta época como crítica, con las condiciones más adversas para los campesinos, originadas por la indiscriminada extracción del agua de los manantiales, para enviarla a los habitantes de la Ciudad de México, aspecto muchas veces denunciado por su organización en foros públicos y ante autoridades de los tres niveles de gobierno.

El panorama aseguran, es preocupante, para los mexiquenses del sur, pues podrían llegar a la disyuntiva de disputarse el agua; podría ser motivo de enfrentamientos violentos, pues los manantiales se agotan y los ríos se contaminan indiscriminadamente en esta zona de Tierra Caliente, integrada por municipios de los estados de México, Guerrero y Michoacán, donde urge instalar plantas tratadoras de aguas residuales para disminuir los niveles de contaminación, pues en muchos casos afectan tierras de cultivo, además de perjudicar fauna y flora local.

Del mismo modo manifiesta su preocupación el profesor Ignacio Hernández Rojo, quien refiere al menos siete afluentes de la cabecera municipal de Tejupilco, contaminados por drenajes a cielo abierto y basura; otros tantos se anotan en condiciones similares en Luviano,s donde los drenajes de las casas van directo a las barrancas y arroyuelos.

El problema se incrementa con la basura arrojada en calles y barrancas, dijo, y son nulos los esfuerzos de ambientalistas y ciudadanos preocupados por mantener un entorno saludable, como lo han intentado desde hace varios años muchos otros líderes sociales, quienes se muestran muy decepcionados por la inconsciencia ciudadana, cuyos malos hábitos se complementan con las malas administraciones municipales.

Personas mayores aún recuerdan cuando podían nadar en estos pequeños arroyuelos o en los grandes ríos, eran, además, una buena fuente de alimento; es lamentable, reiteraron, pues la misma gente ha deteriorado el entorno, y pese a ser responsables de la contaminación “todavía se atreven a reclamarle a las autoridades y exigirles soluciones, cuando para este problema no hay recursos publico alguno que alcance, mientras no se entienda la raíz del problema”.

Muchos han sumado acciones con autoridades, pero son mínimos los resultados, el problema continua creciendo, por ello el profesor Ignacio Hernández intentó hace algunos años crear un movimiento para involucrar a la población en resolver este problema “que nosotros mismos generamos” dijo, pero no se obtuvo la respuesta necesaria; ahora depositan la esperanza en los jóvenes: “ellos son los únicos que podrían atender el asunto, son los únicos con la fuerza capaz para revertir los daños, visibles en las fluentes provenientes de Rincón del Carmen, Rincón de Aguirre, Rincón de López, Rincón de Ugarte".

También anotó el Rio de los Colorines y El Rio de Jalpan, además del arroyo de la Parota, todos ellos convertidos en caños prácticamente, igual como sucede en la cabecera municipal de Luvianos, donde muchos hogares dirigen sus drenajes directo a los arroyos, y aun cuando las autoridades municipales se ocupan algunas veces de limpiar, drenar y sanear estos sitios, la gente no toma razón y responsabilidad del cuidado de su entorno.