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En Semana Santa hacen “su agosto” las paletas de San Miguel Ixtapan



Tejupilco, México. En esta época de calor la resistencia es poca, aunque con frio o calor, comerse una paleta helada es costumbre arraigada para los sureños, y quienes realmente conocen y aprecian su sabor acuden directamente al lugar de origen.

Es en San Miguel Ixtapan, municipio de Tejupilco, poblado pequeño, relativamente famoso por su zona arqueológica; a un costado de la capilla es donde se saborean las genuinas que han dado otro motivo más para conocer este lugar.

Doña Fernanda despacha, esta ocasión atiende a numerosa clientela, familias completas comparten la charla sentados bajo la sombra del tejado, presumen la delicia del sabor elegido, aguacate, camote, chocolate y mamey entre las más solicitadas.

Doña Fernanda es tímida, retraída y cautelosa, pero entre sus pocas palabras se asoma el orgullo familiar de ser los pioneros en esto de elaborar las paletas más ricas de la región, el mérito, dice, es de toda la familia Luis Avellaneda, los demás son imitaciones, asegura.

Con más de 15 sabores para elegir, algunos hasta llegan con sus hieleras para hacer pedidos grandes, las han llevado lejos, tanto como aguante el hielo para conservarlas firmes; pero para estar seguros de disfrutar una bien preparada lo mejor es viajar directamente a San Miguel Ixtapan, a unos 20 minutos de la cabecera municipal de Tejupilco.

Doña Fernanda da pocas referencias de cómo y desde cuándo empezó la familia a elaborar y vender paletas, mientras los clientes, sentados afuera de la casa, presumen la calidad y el buen sabor de éstas; en cada visita hay quienes prueban más de dos sabores, pues además de sabrosas están a buen precio, y se ha convertido en tradición visitar la paletería dijeron.