• MONITOR

Editorial



Derivado del circo electoral que se vive rumbo a la elección de este año, ahora el Congreso del Estado de México, quedó conformado en su mayoría por diputados suplentes; aquellos por los que votó la ciudadanía para que fueran su voz en la legislatura local, se han ido en busca de candidaturas que les permitan continuar viviendo de la política. Al día de hoy, suman 50 los que por diversas razones han dejado su curul.

Sin importar que abandonaron en la “congeladora” una serie de iniciativas, -algunas de vital importancia para los mexiquenses-, y en muchos casos su pobre desempeño legislativo, se lanzan nuevamente al escenario electoral. A la postre es más importante su aspiración y el compromiso con sus partidos políticos, que cumplir a los ciudadanos.

La “desbanda” de diputados locales comenzó a finales el año pasado, cuando varios, entre los que destacan los priistas Mercedes Colín, Raymundo Martínez Carbajal y Dario Zacarias Capuchino, solicitaron permiso para sumarse al equipo del gobernador Alfredo del Mazo, en el arranque de su administración. Como si se tratara de un juego, a menos de cinco meses, la primera, ya volvió a dejar su posición en el gabinete Delmacista, donde fungía como secretaria del Trabajo, ahora para ir por un cargo de elección popular.

Con el arranque del proceso electoral de 2018, que se abrió el 20 de enero de este año con las precampañas, a decenas de diputados de todos los colores, también les salieron alas, su ambición política obviamente está por encima de su trabajo en el Congreso. En la fracción del Partido Acción Nacional (PAN), sólo uno de los doce diputados que la integraban no salió de permiso.

Los que volaron primero fueron 21 priistas, entre éstos también Laura Barrera para sumarse al gobierno federal, en tanto que el resto, abandonaron la curul para ir de nuevo a campaña, en busca de alcaldías y diputaciones federales, en su caso el ex presidente de la Junta de Coordinación Política, Cruz Juvenal Roa se fue por un escaño en San Lázaro. Las panistas María López y Arely Hernández, ahora tienen como objetivo el Congreso de la Unión, en tanto que otros de su partido como Gerardo Pliego y Anuar Azar, van por la alcaldía de Toluca y por la reelección como diputado local, respectivamente.

En el PRD también hay ambiciones y personajes como Juan Zepeda, quien luego de ir y venir a su curul, -tras su aventura como candidato a gobernador-, finalmente terminó abandonado el Congreso mexiquense, busca convertirse en Senador, en tanto su compañera de partido Juana Bonilla y Arturo Piña, entre otros, volverán hacer campaña para ir con alcaldías.

Del PT, el ajonjolí de todos los moles, Carlos Sánchez, no podía ser la excepción, también botó su curul, en tanto que de Morena, Marco Ramírez y Abel Castillo, solicitaron a su vez permiso para ir a campaña, al igual que Tassio Ramírez del PVEM, quien ahora quiere ser diputado federal.

Luego de tantos permisos, ahora dos terceras partes del Congreso del Estado de México están integradas con diputados suplentes, de los que no se espera mucho y que evidentemente, sólo llegan a terminar los meses que restan del periodo de tres años de los que ya andan en otras aventuras.