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Desde hace más de 40 años Destaca Don “Chofo” como experto artesano de teja


*En San Miguel Ixtapan, su modesto taller opera a marchas forzadas para atender la demanda de este material de construcción empleado, principalmente, en las zonas rurales.

Tejupilco, México. El poco común oficio de la elaboración de teja de manera artesanal, es una actividad que don Crisóforo Santos Marcial conoce ampliamente desde hace ya cuatro décadas, cuando decidió instalar su propio taller rudimentario que hasta la fecha ha producido miles y miles de estas piezas de construcción con amplia demanda en las comunidades rurales y en menor cantidad en las ciudades.

Originario de la comunidad de Puerto del Aire (también perteneciente al municipio de Tejupilco), don Chofo –como mejor le conocen-, decidió irse a vivir a San Miguel Ixtapan hace ya 40 años, ahí formó su hogar y puso en operación su taller artesanal, el cual ha tenido que cambiar de un sitio a otro debido a que no cuenta con terrenos de su propiedad.

Tras darse una pequeña pausa por problemas de salud, desde el mes de enero del presente año el también campesino retomó las actividades en su taller, en donde actualmente elabora con apoyo de cuatro empleados que contrató una meta diaria de 600 tejas, las cuales vende posteriormente en un promedio de 7 pesos cada pieza.

Para la elaboración de una teja, -explicó el hombre de 90 años-, todo inicia con la adquisición de barro que le llevan hasta esta comunidad desde la localidad de Rincón de Aguirre (ubicada en la Cabecera Municipal de Tejupilco); por cada camión paga un promedio de $1,000,000.00 por lo que desde ahí debe realizar una inversión.

Ya en el predio que utiliza como taller, el barro se mezcla con tierra y posteriormente se revisa minuciosamente a fin de extraer cualquier objeto como madera o rocas, pues ello puede provocar que la teja presente filtraciones. Para dar forma a estas conocidas piezas de construcción, los expertos empleados tomar una porción de aproximadamente 2 kg de barro que después distribuyen en un molde, para después moverlo hacia una pieza de madera rectangular mejor conocida como “burro”; finalmente, cada teja es colocada en una superficie plana donde después de algunas horas puede secarse perfectamente.

El proceso final que recibe cada teja se da en un horno especial, en el cual se colocan 4 mil piezas perfectamente acomodadas que reciben fuego constante durante unas 6 horas, ahí don Crisóforo Santos Marcial determina el momento exacto para dejar de incinerar madera, ello cuando las llamas sobresalen del horno y toman un color azul. El proceso de horneado es crítico, pues cabe señalar que si falta tiempo, las tejas no obtienen el temple necesario y facilitan la filtración de agua, por el contrario, si se dejan mucho tiempo tienen a deformarse.

Aunque parece un proceso relativamente fácil, en realidad elaborar teja es toda un reto y una actividad que al menos en San Miguel Ixtapan y en diversas comunidades del sur ya nadie las realiza, “hace 40 años éramos varios los que nos dedicábamos a esta actividad, ahora ya no hay nadie; en la región quizás haya otros talleres pero aquí las nuevas generaciones no saben de este oficio, ahora la moda es irse a los Estados Unidos”, señaló don Crisóforo Santos.

Cabe destacar que aunque la teja es un material que se emplea en cualquier fecha del año, Crisóforo Santos aseguró que dicha actividad solo se puede realizar durante el periodo de enero a mayo, posteriormente con la temporada de lluvias ya es más complicado debido a las variaciones del clima, es por ello que durante estos meses de primavera su taller seguirá operando a marchas forzadas para continuar elaborando este material de construcción que adorna y protege las viviendas de las familias humildes así como de las modernas construcciones de los pueblos y ciudades.