• MONITOR

Por Horacio López


*** Los memes no cambian realidades, el voto reflexionado sí.

*** Ser distribuidores de mentiras, aunque sean graciosas, no contribuye a la construcción de una elección limpia.


Estamos a menos de dos semanas para que se lleve a cabo la jornada electoral para elegir al sucesor de Eruviel Ávila en la silla de la gubernatura estatal y la efervescencia de las contiendas está llegando a su nivel más álgido. Serán días en los que predominará la descalificación.

Por decenas se pueden contar los links que aparecen en Facebook (por mencionar una red social) que direccionan a notas de supuestos medios de comunicación, a todas luces inexistentes, para descalificar a tal o cual candidata/o. Se trata de notas sin sustento periodístico que solo buscan desinformar.

Esa es la nueva forma de hacer guerra sucia mediante las plataformas digitales.

A ello se suman los múltiples memes y videos realizados ex profeso para denostar a los diferentes contendientes y el asunto no queda ahí, cobra mayor dimensión cuando los usuarios de las redes sociales comparten este material, ya sea por diversión, para atacar a algún conocido que milite o tenga afinidad con determinado partido político o candidata/o, o por simple rechazo a lo que tenga que ver con la política.

Tristemente estos ciudadanos no han reparado que el objetivo de estas imágenes no es netamente lúdico sino que su objetivo es descalificar al oponente, muchas veces mediante afirmaciones mentirosas.

Ser distribuidores de mentiras, aunque sean graciosas o virales, no contribuye a la construcción de una elección limpia con la participación de electores que reflexionen su voto a partir de razones y argumentos y no gracias a figuras orquestadas para la ofensa o la desinformación.

Entre el sentido lúdico que se le da a estos memes y el supuesto activismo político que llevan detrás, nos encontramos con un penoso escenario: los usuarios de redes sociales creen que ya cumplieron como ciudadanos con compartir el meme o usando un hashtag.

A eso se ha reducido nuestra obligación como ciudadanos, a viralizar contenido inspirado en la descalificación que tiene como fin desprestigiar y burlarse.

Seguramente habrá muchas voces que condenen estas líneas por lo anteriormente expuesto, y no se trata de acabar con el meme pues, a final del día, es una muy divertida forma de expresarse; se trata sino de ir más allá de estas formas de expresión y también consumir y compartir información con sustento periodístico, investigada, con calidad de elaboración y exposición.

Si bien el meme es ya registrado en el imaginario colectivo como bandera de la resistencia social y de crítica al sistema, por sí solo no es capaz de transformar realidades; ejerciendo el derecho al voto SÍ.


Entradas Recientes

Ver todo

Lamentable la intervención de funcionarios federales, senador guinda y hasta de la gobernadora de la Ciudad de México en el tema de la aprobación del paquete fiscal 2021 para el Estado de México; dipu