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Por Horacio López



Cinco de cada 10 mexiquenses no votan.

  • En las últimos tres elecciones a gobernador, un promedio de 2 millones de votos han dado la ventaja a los ganadores.

Uno de los contados derechos que tenemos los ciudadanos mexicanos es el derecho a votar, método para elegir a nuestros representantes, tanto para los gobiernos federal, estatal y municipal, como para los diputados locales y federales así como los senadores.

Sin embargo, muchos optan por desperdiciar ese derecho tirándolo a la basura, principalmente por cinco razones: rechazo de la política, por considerar que el sistema electoral es poco democrático, por las propuestas poco interesantes de los diferentes partidos o candidatos y como expresión de protesta y rebeldía ante las condiciones políticas prevalecientes.

En ese contexto, el abstencionismo en las elecciones a gobernador en el Estado de México los últimos 18 años se han comportado de la siguiente manera: de 57.4 por ciento en la elección de 2011, de la que resultó ganador Eruviel Ávila; de 57.3 en la de 2005, que ganó Enrique Peña y de 53.1 por ciento la de 1999, que llevó al poder a Arturo Montiel.

En concreto, estas cifras muestran que cinco de cada 10 mexiquenses NO VOTAN.

El elevado porcentaje de ciudadanos que no sufragan sería determinante a la hora de nombrar a un ganador de la contienda, para eso hay que traer a colación otros datos, el número de votos con los que los últimos tres gobernadores del Edoméx ganaron la elección.

Arturo Montiel ganó por una diferencia de 1 millón 146 mil votos; Enrique Peña con un millón 801 mil 530 votos y Eruviel Ávila (que fue el triunfo más arrollador) con tres millones 18 mil 588 votos.

En la democracia, votar es de suma importancia, porque en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se demanda esta actividad como una obligación y la sanciona, al no ser una actividad cívica, ya que la construcción de los órganos electorales del Estado Mexicano compete a cada uno de los que conformamos la ciudadanía mexicana.

Así se establece en el Artículo 38.- Los derechos o prerrogativas de los ciudadanos se suspenden: I. Por falta de cumplimiento, sin causa justificada, de cualquiera de las obligaciones que impone el artículo 36. Esta suspensión durará un año y se impondrá además de las otras penas que por el mismo hecho señalare la ley; el artículo 36 nos impone cierta obligatoriedad y el 35 establece cuáles son esas prerrogativas como ciudadanos, el ejercicio de votar en su carácter obligatorio.

Por tal motivo su abstención es causa de la aplicación de una sanción política, que consiste en la suspensión de las prerrogativas como ciudadanos.

Sin embargo, el camino para combatir la abstención electoral no es con procedimientos tan rigurosos como la obligatoriedad del voto, sino fomentando desde los propios poderes públicos la participación generalizada en los asuntos de interés público, así como asumiendo nuestra responsabilidad social así como las implicaciones que tiene o tendrá el ejercer o no nuestro derecho al voto.

Estas líneas persiguen ese objetivo, concientizar al lector de la importancia de ir a votar y de invitar a nuestros familiares y amigos a ser corresponsables del destino del espacio en el que vivimos, así como de temas torales para el desarrollo de toda sociedad tales como la infraestructura en salud y educación, la seguridad pública, las condiciones de nuestras vías de comunicación, el acceso a servicios como el agua potable, entre muchos más. Hasta la próxima.


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