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MANOS MÁGICAS  Amparito y sus muñecos de cascaron


++A sus 80 años es ejemplo de trabajo e ingenio

Valle de Bravo.- "Apenas en septiembre entre en 80”, así nos contesta Amparito al preguntarle su edad, mientras elegimos entre los diversos rostros y gorros de los muñequitos de cascaron que vende en el centro de Valle de Bravo, son tantos años haciéndolos que ni recuerda cuando empezó, pero es algo que le agrada y disfruta mucho, además le quedan bonitos y los vende.

Amparito tiene un pequeño puesto de dulces, vende además cascarones clásicos para las fiestas tradicionales, rellenos de confeti y con su pedacito de papel como tapa; pero los especiales son los de “gorrito” un cucurucho que ella elabora con toda paciencia, utiliza las cajas y envolturas de los dulces que vende, o busca papeles de diseños bonitos.

El cascarón se convierte en muñeco, adquiere personalidad festiva con la cara sonriente dibujada por Amparito, los grandes ojos de rizadas pestañas, unas chapitas bien coloradas, y acaso algún detallito adicional, pero casi siempre son iguales, muy parecidos uno de otro, cascarones que atrapan cuando “pelan los dientes” a los visitantes.

Se han llevado el cartón lleno de rostros festivos con sus cucuruchos de sombrero, hay personas que los compran por su ingenua belleza, según nos comenta Juan José y su esposa Mary, quienes acuden con frecuencia a Valle de Bravo, ellos viven en la Ciudad de México, tienen amistades a quienes visitan y un día descubrieron esos cascarones sonrientes, ahora son sus “amigos”, cada visita le comprar a doña Amparito dulces y caritas de huevo.

Doña Amparo le alegra mucho que sus cascarones sean tan apreciados, “artísticos” le han dicho, aunque no entiende mucho de eso, ella los hace con mucho gusto, y los vende en dos pesos, le agrada darle forma a esas sonrisas contagiosas y saber que se las llevan muy lejos, creo que hasta Europa y Japón, eso es de dar gusto, dice con sencillez y su sonrisa también contagiosa.