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Las “goteras” me echaron a correr… hasta se me quitó el dolor



**Relata paciente su “terrible” estancia en el hospital municipal de Luvianos.

Luviamos, México.- La “coladera” en que se transformó el hospital municipal de Luvianos Valerio Trujano, dejó varias anécdotas –la mayoría amargss-, entre los pacientes que lograron sobrevivir a la temporada de lluvias al interior de este nosocomio cuyo edificio pide a gritos mantenimiento.

Las goteras que hacían correr a pacientes y doctores de un lado a otro, como en una película de risa, se sumaron a la falta de medicamento de tecnología y de personal médico en este hospital adscritos al Instituto de Salud del Estado de México, que después de muchas denuncias hace caso omiso al llamado desesperado de doctores y usuarios para mejorar las condiciones en que opera este hospital estratégico en uno de los municipios más alejados del territorio estatal.

Como si el dolor de vientre no fuera suficiente, había que andar moviendo la cama de un lado a otro para esquivar las goteras en el interior del hospital, a donde estuve en observación casi un día”, comentó Leticia Jaimes, vecina de este municipio sureño, quien ingresó al nosocomio público el pasado 8 de septiembre con un horrible dolor de estómago.

La joven de 22 años dijo que las últimas horas en el hospital Valerio Trujano su dolor de estómago, se transformó en “pena por aquellos que estaban postrados en las cama, tolerando los chorros de agua que se colaban por el techo… Quienes podíamos dejábamos la sillas y camas para huir de las goteras que más bien eran ríos de agua. La pobre señora encargada de la limpieza no se daba abasto para trapear las lagunas que habían en el piso, creo que sólo tenía un trapo para hacerlo, al parecer no hay jergas suficientes ni jaladores”.

A mes y medio de su estancia “de horror” en ese nosocomio del sur, la joven luvianense relató a modo de anécdota lo que vivió el jueves 8 de septiembre. “llegué al hospital de Luvianos a las 5 de la tarde, ya había llovido, me dolía mucho el estómago, me dijeron que era gastritis y me inyectaron medicamento, pero el dolor no pasaba por lo que me quedé en observación, ya de noche cayó otra tormenta horrible y el hospital comenzó a inundarse”.

“Caían chorros de agua del techo y los médicos y enfermeras ya no sabían que hacer para que los pacientes no terminarán con la cama inundada… es el colmo que esto ocurra en un hospital, yo creo que el techo lleva años sin repararse y que a este paso se va a caer junto con las paredes donde había mucha humedad”.

Después de ver por varias horas “tantas carreras con las camas, a gente con su sombrilla abierta dentro del hospital o tapándose con bolsas de plástico, el equipo médico mojado, no sabía si reír o llorar, parecía un programa de risa, yo creo que por eso el dolor de la supuesta gastritis se me pasó y finalmente pude regresar a mi casa.. dos días después el dolor volvió más fuerte, ya no quise regresar a esa “coladera”, mi esposo y yo pedimos un préstamo de emergencia y me fui atender a Toluca, donde resultó que era la vesícula, por lo que acabé en el quirófano”.

**Urge mantenimiento a hospitales públicos del sur mexiquense

El hacinamiento, mala atención y falta de personal y medicamento, así como de tecnología son el pan de cada día en los hospitales públicos del sur mexiquense, donde urge que la Secretaria de Salud del Estado de México, haga algo para que los pacientes de esta región dejen de ser tratados como pacientes de tercera.

El caso del hospital de Luvianos fue denunciado en su momento por este medio de comunicación, luego de que se recibieron diversas quejas por el mal estado de este edificio público, donde la temporada de lluvias terminó por arruinar el techo y las paredes, al parecer pese a ello hasta hoy la Secretaría de Salud no ha hecho nada para dignificar las instalaciones.