• MONITOR

Amenaza “analfabetismo cibernético” a la región sur: Alejandro Cruz Gómez



**”Proyecto Educativo Maíz”, una posibilidad integral de enseñanza y progreso: Alejandro Cruz Gómez.

Tejupilco, México.- Debido a la lejanía de sus municipios y comunidades, el sur mexiquense corre el riesgo de quedarse a la zaga del progreso que permite el uso de nuevas tecnologías, por lo que es urgente implementar mecanismos para brindar a sus niños y jóvenes las mismas oportunidades de desarrollo que tienen estos sectores en las grandes ciudades, de cara a la era de la tecnología.

No obstante que el rezago educativo en esa región, va más allá de lo estructural por lo que está la amenaza del llamado analfabetismo cibernético, también existen iniciativas interesantes para revertir esa realidad, como la del profesor de Telesecundaria, Alejandro Cruz Gómez, quien más allá de su labor magisterial y preocupado por la falta de oportunidades para los jóvenes, diseñó un proyecto integral educativo de formación y enseñanza.

El pilar de este proyecto tiene como figura esencial, el maíz y todo cuanto conlleva su cultivo y transformación, tanto alimenticia como decorativa, obteniendo de la planta el cien por ciento de provecho, ya que es utilizada cada una de las partes que la integran, desde la raíz, la caña, los elotes, hojas, y material de la región, como piedras de río o madera.

Este plan lo desarrollaron hace algunos años los alumnos de la telesecundaria de San Andrés Ocotepec, quienes tuvieron el privilegio de conocer las bondades y posibilidades incontables del maíz y sus derivados; fueron cerca de 70 aprendices y dos profesores, quienes adecuaron un taller en el plantel para aprender y exploran los usos prácticos de este grano ligado a la historia mexicana desde hace miles de años.

Los sábados invitaban a padres de familia, adultos, ancianos, niños, todos quienes se mostraron interesados en participar, pues para mejores logros con estas tareas, toda la comunidad debe participar y estar vinculados en el proceso de producción y venta, algo complicado, explica el profesor, pues para los adultos sobre todo, es inadmisible el tramite constante que debe realizarse, para vender y hasta para sacar las piedras del río hay alguien que les pide un permiso.

Durante el tiempo en que realizaron esta actividad sus alumnos les sobraba el entusiasmo, todos aprendían con sumo interés el paso a paso el proceso de cultivo del maíz, y luego los sistemas para su aprovechamiento total, uno de ellos la elaboración de artesanías, en este caso muñecas de hojas de maíz, hermosas y decorativas.

Sobre este punto el profesor Alejandro Gómez, recuerda con emoción como los niños eran los más interesados en acudir al taller sabatino, donde se creaba un concepto muy amplio de trabajo en equipo y formación con mente emprendedora, empresarial, pues tras el aprendizaje, ellos pueden eventualmente formar su propio negocio, en este caso lo más viable es dedicarse a la fabricación de artesanías con hojas de maíz, que a resultas es el punto final de este proyecto educativo, explicó.

En cada taller variaba el número de participantes, a veces cuatro familias, un día menos, otra vez muchos más, pero la organización del taller les permitía la enseñanza individual, y Doña Rufina Marcial les apoyaba mucho en estas tareas, ella coordinaba el taller también y trabaja de manera independiente, pero todos tenían el objetivo de alcanzar grandes mercados, incluso hatsa pensaron en ofrecer calidad de exportación.

Se formó un buen grupo, aunque no tenian estructura adecuada, tanto maestros como padres de familia hicieron equipo y hasta entregaron pedidos grandes, solicitudes especiales de muñecas; crearon un muestrario de varios modelos, y diseños exclusivos, por ejemplo para adornar las mesas de una boda o quince años, muy original opción con las artesanales piezas elaboradas y vestidas con hoja natural, o entintada al color del vestido de la festejada.

El profesor Alejando, nos comenta nostálgico los inicios de este proyecto, cuando tenían solo unos cuantos manojos de hojas y empezaron hacer muñecas en tono natural, pues no había dinero para pinturas, pero cuando vendieron las primeras compraron varios colores y así lograron un pedido mayor; fue un gran logro y orgullo iniciar una tradición artesanal en el pueblo, pues no existía como tal, ni hay antecedentes de elaboración de alguna artesanía en San Andrés Ocotepec, municipio de Tejupilco.