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Festejos blancos en el sur



Zona Sur, Estado de México.- En total tranquilidad y paz social se cumplió con la particular tradición del sur del estado de honrar a los héroes de la Independencia; en cada municipio de la región los festejos patrios conllevan relevancia especial, van más allá de la celebración cívica, el “grito” y la verbena popular, para convertirse en una algarabía total al escenificar episodios de la guerra iniciada hace 206 años.

En las vísperas varios “Pedro Ascencio de Alquisras”, recorren las calles de sus comunidades para solicitar el apoyo de la población, lleva a su “mujer embarazada” y varios “guerrilleros” sin faltar las huestes de “apaches” quienes recrean aquellos pasajes de triunfos gloriosos escenificados en territorio de Tierra Caliente, particularmente en los municipios de Amatepec, Zacualpan, Luvianos, Almoloya de Alquisiras, Texcaltitlán, Tejupilco y Sultepec”.

Sobre las batallas ganadas por Pedro Asencio de Alquisiras poco se conoce ahora entre la población, y su “presencia” para encabezar los festejos patrios decae con los años, en contraste se incrementa la población de “apaches”, también han notado aumento entre el grupo de “gachupines”, autorizados este día a “echar bala” tronar pólvora a diestra y siniestra, el dato puede resultar irrelevante pero conlleva significado que no toman como muy positivo profesores y padres de familia.

Sin embargo se entiende la popularidad actual de los “gachupines” dadas las circunstancias de violencia vividas en la región en los últimos años, antes pocos eran quienes querían estar en el cuadro de “gachupines” quienes finalmente eran vencidos por los “apaches”, ahora el atractivo de accionar un arma es lo más buscado por niños y jóvenes, de ahí la importancia de remarcar el origen histórico de esta celebración, pues se ha perdido un poco la esencia, dijeron.

Lo positivo y relevante de esta ocasión es ver la cantidad de familias sumadas con toda confianza a la celebración, es el mejor reflejo de la tranquilidad y paz social que se vive actualmente en la región, las plazas cívicas estuvieron repletas, los programas culturales y festivos fueron muy apreciados por la gente, los bailes populares igualmente concurridos, resaltó el de Luvianos con nutrida presencia y buen orden.

El resto de los municipios cumplieron con la tradición, la noche del grito, el desfile cívico con los alumnos de las diversas escuelas, bandas de guerra, las festivas y esperadas bandas de marcha, y lo más esperado por todos, “la guerra”, el enfrentamiento entre “gachupines” y “apaches”, la recreación de una cruenta batalla donde “pelean ferozmente”; la representación de esta lucha se realiza con diferencias notorias entre municipio y municipio, pero al final todos celebran y honran a los insurgentes.

Los reportes oficiales son sin novedad, la gente se sintió tranquila, confiada y lleno las plazas, participó con gran entusiasmo, cumplió con una de las tradiciones más arraigadas de su calendario cívico, el clima fue amigable, los ayuntamientos en medida de posibilidades organizaron el convivio, el ambiente mexicano con el toque mexiquense suriano.