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Cosas del Sur



Saludamos con mucho gusto y admiración a la linda Jovanita Ugarte, talentosa luvianense, destacada ciclista quien ha logrado muchos premios y medallas, además de promover los bellos paisajes de la Sierra de Nanchititla o las comunidades aledañas al Río Pungarancho, con su entrenamiento constante pedaleando por estas bellas tierras del sur, captada con oportuna cámara que da cuenta de sus recorridos en las redes sociales, ¡bien por nuestra campeona quien se muestra orgullosa de su tierra y la presume donde quiera que va!.

Un gusto tener este tipo de orgullos en la región, como Jovana, lástima que sean los menos, porque son tantos más quienes avergüenzan a la población por sus malos actuares y pésimos decires, según vemos, escuchamos y leemos por la tierra prodiga de Luvianos, pisada por nuestras ocho patitas el fin de semana.

En el joven municipio, con apenas 15 años de haber conformado su primer Ayuntamiento, hay una cantidad enorme de problemas, tal parece son más los que provocan las autoridades que los que resuelven y muchos son ocasionados por los mismos pobladores a quienes se les hace más fácil echarle la culpa al gobierno de todo cuanto sucede o les falta y ahora se suman también algunos funcionarios.

Una muestra de eso la encontramos en el escándalo provocado en el feis, en la semana pasada por una “denuncia pública” de un resentido quien despotrica contra el alcalde de Luvianos Aníbal Martínez Peñaloza, a quien acusa de mal agradecido, quejándose amargamente desde el anonimato, según esto por ser condicionado para cobrar su quincena y encontrase con la sorpresa de tener que firmar primero su renuncia antes de recibir su salario.

El “valeroso” empleado justifica su actuar como muchos otros de sus compañeros de trabajo en el actual ayuntamiento, quienes aseguran haber ayudado al actual presidente a “juntarle gente”, conseguirle votos pues; como si eso fuera meritorio y ahora están indignados porque el edil los contrato, dándoles una chambita como “premio”, pero se le ocurrió “pisotear” sus derechos laborales.

¿Cómo se atreven a exigir derechos y respeto si ellos mismo no fueron capaz de dar ambos, se comportaron como viles mercenarios, igual lo hicieron tantos más en los otros partidos; dejaron muy atrás los preceptos de la democracia y la lealtad partidista, para poder dar el poder al pueblo a través de representantes acordes, en vez de solo negociadores y buenos “dadores” de materiales y despensas, quienes también dan muy buenas propinas al clero para que desde el pulpito les echen una “manita” para ganar en las urnas.

Rematan esos falsos políticos y nefastos pseudo lideres con la consigna romana de darle al pueblo “pan y circo”, y en cuanto se sienten tantito “robados” o lesionados en sus “derechos” de inmediato ponen el grito en el cielo, como si tuvieran derecho de ello.

Son sinvergüenzas oportunistas a quienes muy bien les caería mi venenito porque solo se ocupan de sangrar al erario, recibir dinero público sin merecerlo ni devengarlo, recursos que mucho bien harían a la sociedad, sin embargo, en los tres niveles de gobierno la mayoría del recurso es para pagar nóminas y “aviadores”.

Mientras tanto los verdaderos trabajadores deben esperar pacientemente a que se regularice el asunto y puedan mantener o recuperar su empleo, aun cuando les paguen cantidades muy bajas a comparación a las asignadas a los regidores y sus “jefes”; sumándose los incondicionales amigos, amiguitas, compadritos, nueras, yernos, primos.

Desgraciadamente esto sucede en todos los ayuntamientos, cada tres años es la misma historia, tremenda historia de saqueo y robo a la sociedad, pues es el pueblo quien paga las consecuencias gracias a que ningún diputado, ni local ni federal se le ocurre legislar para ponerle freno a ese indiscriminado “robo” a las arcas municipales, vía esos mecanismos de autoritarismo donde el alcalde en turno despide a su antojo y del mismo modo contrata.

Esto ocasiona muchas veces demandas laborales y casi siempre gana el trabajador, quien debe recibir liquidación, indemnización, sueldos caídos, etcétera, hasta sumar un dineral, a veces cifras millonarias, de tal suerte, algunos funcionarios como Aníbal Martínez y otros más de la entidad y el país decidieran exigirles a los empleados firmen sus renuncias previamente.

El asunto ocasiona todo un debate, no defendemos al susodicho edil, pero el municipio y cuanto conlleva su administración debería de tratarse de modo muy distinto a una empresa, no es posible tanto descalabro y saqueo económico, las nóminas recargadas solo perjudican a la sociedad en su conjunto.