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Acuden niños y niñas sureños   a escuelas sin mobiliario



**Esa situación es común en Luvianos, muchos tienen que llevar sillas de su casa y hasta alguna mesa, porque las que hay son insuficientes

**Lucen planteles de preescolar deteriorados, pero muy limpios gracias al entusiasmo de los padres de familia

Luvianos, México.- Padres de familia y pequeños que habitan en este municipio rural, tienen que cargar con su propia silla, para tener en donde sentarse durante el horado de clases en los planteles de preescolar, donde el mobiliario no alcanza para todos los niños y niñas que ingresan al mundo del saber y que pese a las carencias, acuden con alegría a sus escuelas, que aún no han sido alcanzadas por los apoyos que todos los días se distribuyen en territorio estatal, para fortalecer la educación.

El primer día de escuela se convierte en una emocionante aventura para cientos de niños y niñas del nivel preescolar, de pronto parecen disfrutarlo más los papás y sobre todo las mamás, a veces ellas también lloran al dejar a sus pequeños, y ver como ellos padecen la desagradable sensación de abandono e incertidumbre, al encontrase en un ambiente extraño y con personas distintas, sin embargo, la mayoría se encamina con entusiasmo para ingresar al mundo del aprendizaje y la enseñanza.

En esta nueva etapa poco les importa no tener donde sentarse, porque la matricula para los grados de preescolar aumenta sustancialmente año con año, y los padres tan contentos de llevar a sus hijos a la escuela, no les importa agregar en la lista de útiles la compra de una silla, pues las existentes no alcanzan; hay algunos grupos con más de 30 alumnos y apenas 15 asientos, en escuelas como la “Alejo Carpentier”, donde también lucen algo deterioradas las instalaciones, aunque muy limpias y con el “toque” necesario para estimular el desarrollo integral de los alumnos con juegos y espacio suficiente de jardines.

Por supuesto las mesitas tampoco alcanzan, y esto se observa en varios planteles, principalmente de la cabecera municipal de Luvianos, donde la educación preescolar se aceptó sin mayores problemas desde que se impuso como obligatoria, esto incrementa paulatinamente las cifras estadísticas al respecto, donde se marcan poco mas de 80 escuelas en este grado, según un censo realizado hace unos seis años, cuando registraron 102 profesores para atender a mil 74 alumnos de preescolar inscritos en Luvianos.

Este incremento de alumnos es uno de los efectos positivos de la obligatoriedad de la educación preescolar, y según el investigador Rodolfo Ramírez (2005) acudir al “kínder” es vital para el mejor desempeño escolar de los niños, el cual puede extenderse hasta la primaria y secundaria, es un modo de diversión para ellos también, sobre todo si acuden a una escuela donde hay juegos.

Les ocasiona tanta alegría a la mayoría de los padres iniciar a sus hijos en el mundo del aprendizaje que gustosos andan ahora en búsqueda de una buena silla, las razones de esta falta de mobiliario no están muy claras para profesores ni directores, pero si les piden a los papás colaborar, además no les perjudicara tener “un muestrario de sillas” en varios salones; el punto, dicen, es hacer cumplir a l