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Sufrimiento y abandono marcan existencia  de adultos mayores en el sur mexiquense



Zona Sur, Estado de México.- En los municipios que integran la región sur de la entidad, las cifras de abandono de las personas de la tercera edad, obliga a las autoridades estatales y federales a poner mayor énfasis en este sector vulnerable. Diversos estudios establecen que en esta zona 8 de cada 10 personas mayores de 60 años, no cuentan con seguridad social ni servicios de salud.

De igual forma se estima que en los municipios sureños como en el resto de la entidad mexiquense, sólo 20 por ciento de los ancianos recibe un raquítica pensión menor a los 2, 000 mil mensuales, en tanto que el resto de la población de la tercera edad, termina sus días abandonada si bien le va en un asilo o en las calles, donde no vuelven a tener noticias de sus familiares.

El Consejo Nacional de Población, estimó que para el año 2025 el número de este sector de la población aumentará en el Estado de México, a más de 3 millones 335 personas, mientras que el 2010 la cifra era apenas de 1 millón 210 mil 321 adultos mayores.

En el caso concreto de la región sur, únicamente existe un asilo de ancianos en el municipio de Tejupilco, el cual alberga a más de 40 adultos mayores que lamentablemente no cuentan con apoyo alguno pese haber criado hijos, quienes a la postre los abandonaron a su suerte.

Especialistas en el tema, señalan que en una década, el Estado de México será primer lugar nacional en cuanto al número de adultos mayores, mismos que en su mayoría estarán sujetos a sufrir agresiones físicas, psicológicas y verbales, así como abandono familiar.

La realidad es que los adultos mayores sufren de desatención y abandono por parte de las autoridades y de sus familias, debido a la ausencia de valores y de leyes que les garanticen una vida plena y digna sin violencia.

Después de toda una vida de trabajo, las personas adultas son despedidas de sus labores, en su mayoría carecen de un ingreso para poder vivir ante el olvido de sus familiares, quienes muchas veces los despojan de los bienes que lograron durante su vida productiva, e incluso de sus pensiones.

La escasez de trabajo para este sector de la población, que muchas veces es jubilada en pleno uso de sus facultades mentales y físicas, es un grave problema al igual que la terrible y escasa atención que se les brinda en los servicios de salud, a los que pocos logran acceder.