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Contaminación: Negro futuro para el ambiente mexiquense



Toluca de Lerdo, México. Las dependencias del ramo ambiental, los ciudadanos y la población en general, tienen que adoptar medidas drásticas, para evitar que el Estado de México, llegue a los extremos que privan en lo que ahora los políticos llaman megalópolis, zona en la que están incluidos muchos municipios mexiquenses, por la vecindad con la capital de la República.

La abultada cifra de industrias en territorio mexiquense, el desordenado transporte público y la falta de políticas públicas sobre los temas ambientales, coloca en graves aprietos a quienes deben procurar un ordenado programa que regule las emisiones de contaminantes en cualquiera de sus fuentes, sea la industrial, sea del transporte, sea doméstica, en caso de comprobarse; porque se avizora un negro futuro para todos los habitantes en la entidad, de continuar el problema

Un renglón, quizá fundamental pero que sea evadido contemplar y sobre el que los ecologistas han insistido es en la tala de los casi 50 mil árboles que se derribaron para la construcción del tren México-Toluca, en una de las franjas más arboladas de la entidad, cuya parte central es el parque de La Marquesa, en cuanto que tanto las dependencias participantes, como la Federación y el Estado, acordaron que serían sembrados 10 árboles por cada uno derribado y a la fecha no se ha sembrado ninguno y tardarán cuando menos diez años en lograr una mediana altura para cumplir la tarea que ecológicamente tenían los derribados, en éste renglón, el anárquico crecimiento habitacional que tiene la entidad, con tantos nuevos fraccionamientos y ni un solo árbol plantado, porque ha provocado lo que desde hace más de 20 años se llama la mancha urbana que deja muy descubierta una función de la naturaleza y la siembra de casas expone a la población muy seriamente.

Habrá que agregar la tala inmoderada, ilegal y tramposa a la que está sometida la zona sur del Estado de México, es un renglón sobre el que nadie quiere escribir, ni las dependencias, ni los responsables, ni nadie, sólo los grupos ecologistas que en muchas ocasiones son ignorados, sobornados o de plano satanizados y muchos de sus dirigentes encarcelados, previa fabricación de supuestos delitos.

El tema, tiene muchos aspectos, involucra a las dependencias responsables de la SEMARNAT, para abajo, desgraciadamente, todos los actores están manipulando la conciencia nacional para convertir en culpable al ciudadano porque así le conviene a sus personales-político-empresariales intereses. Esto es: ni la federación, ni el Estado, ni ninguno de los municipios que están en los mapas del progreso, asume su responsabilidad social para preservar una de las principales fuentes para combatir la contaminación: los árboles.

Con todo lo anterior, la irresponsabilidad oficial se manifiesta y es el pueblo, los ciudadanos comunes quienes resultan afectados, tengan o no vehículo, los comerciantes encarecen sus productos a su antojo, porque los transportes aumentan sus fletes por las medidas oficiales sobre los manoseados no circula y todo se vuelve una bola de nieve que arrastra a las autoridades, como recién ocurre en la Capital de la República, cuyas medidas sean o no útiles, se llevan de pilón a los municipios mexiquenses, con el falso argumento que es un medida federal y no una disposición unilateral del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien logró politizar una medida que al final parece que no servirá