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Mantiene CONAGUA deuda histórica con luvianenses



Luvianos, Méx.- Urge crear una subsecretaria o coordinación para el saneamiento del rio Pungarancho, y destinar presupuesto especial por daños ambientales, a fin de saldar de una vez la deuda histórica que tienen autoridades federales y estatales con los pobladores rivereños del sur del Estado de México y de Michoacán, quienes han perdido todos los beneficios que hace algunas décadas les aportaba ese afluente.

Diversos estudios indican que los actuales niveles de contaminación y sobre explotación de ese cuerpo de agua, requieren de un proyecto integral con acciones de saneamiento y un monitoreo completo, así como revisión de las hidroeléctricas, los desagües y drenajes de las comunidades por donde pasa este río, y todos los sistemas de bombeo dirigidos al sistema Cutzamala, pues el perjuicio aumenta conforme pasan los años y no se observa mejoras de ningún aspecto.

El problema más grave es la contaminación ocasionada desde hace años por la Mina Tizapa-Peñoles, pues aunque tienen lagunas de oxidación, están en una parte alta y los escurrimientos llegan al Rio Acatitlán, y conforme pasa el tiempo se agrava la situación de esta cuenca, que ha sido saqueada de diversos modos, desde la construcción de la presa de Valle de Bravo, y las Hidroeléctricas en Tingambato, Santa Bárbara, Colorines, entre otras.

Esta problemática ha causado preocupación creciente entre la población recogida por un grupo de ambientalistas y pobladores afectados denominado “Defensores del Río Pungarancho”, encabezado por Indalecio Benítez, quien ha llevado las inquietudes y quejas hasta CONAGUA y otros organismos, exigiéndoles atender el tema de la contaminación y sobreexplotación de esta afluente.

Lo más urgente es revisar los desagües de la Mina Tizapa, dijo, pues han detectado cisticercos (sahuate) en los peces, y varios pobladores presentan diferentes afecciones provocadas por la contaminación, incluso un jovencito quien pescaba en el río requirió operación y tratamiento de su vista, pues sus ojos fueron dañados por materiales pesados presentes en las aguas, esto ha ocasionado también la pérdida de un alimento tradicional en la zona.

La preocupación por la sobreexplotación es un asunto de muchos años; mas de 16 mil litros por segundo de este río que nace en Temascaltepec y desemboca en el Pacifico, son canalizados hacia el sistema Cutzamala, el cual presenta fugas considerables en sus ductos de conducción, casi el 60 por ciento del líquido escapa por las tuberías viejas, sin mantenimiento, a este desperdicio se agrega la inconsciencia de los consumidores en la Ciudad de México y la zona metropolitana, donde el uso irracional y desconsiderado contrasta con la escases de agua potable en estas comunidades luvianenses.

En esta región la gente debe filtrar en pequeñas “pocitas” el agua para beber, hacen pequeños pozos cerca del río, pues ya es imposible tomarla directamente del cauce por los grados de contaminación; sobre esta situación se han alzado varias voces demandándoles a las autoridades correspondientes la atención necesaria, incluso presidentes municipales han solicitado atención al problema, pero igualmente han sido ignorados, uno de ellos fue Roberto Villafaña, ex alcalde de Zacazonapan, alarmado por los contaminantes arrojados de la Mina Tizapa.

El llamado también es a organizaciones ambientalistas para sumarse a este reclamo y apoyar a los luvianenses en su petición de crear esta coordinación, además de solicitar a grupos académicos y especialistas de la UAEM y de la UNAM les apoyen con pruebas de laboratorio para demostrar los altos niveles de contaminación del caudaloso afluente que divide el estado de México y Michoacán, donde paradójicamente la mayoría no cuenta en sus hogares con agua potable, ni luz eléctrica, aun cuando la fuerza de este caudal alimenta varias hidroeléctricas, algunas ya abandonadas, cuyos vestigios contaminan aún más el agua.

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